martes, 23 de octubre de 2012

EL COLECCIONISTA

                                                 (Reseña publicada en Anika entre Libros)



EL COLECCIONISTA
(Collecting Cooper, 2011)
Paul Cleave

Editorial Grijalbo
Colección Novela negra y de suspense
© Paul Cleave, 2011
© Random House Mondadori, S.A., 2012
Traducción de Albert Vitó i Godina
1ª Edición, Mayo 2012
Género y tags: Novela Negra/Thriller, Asesinos en serie, Detectives, Instituciones mentales. Nueva Zelanda. Literatura neozelandesa.
ISBN: 9788425347658
432 Páginas



Argumento

Cooper Riley es un profesor de psicología experto en criminología que desaparece de repente. Se da la circunstancia de que al mismo tiempo que Cooper, una de sus alumnas,  Emma Green, también ha desaparecido y todo apunta a que ha sido secuestrada.

Theodore Tate, un policía que acaba de salir de prisión, es contratado por su abogado, Donovan Green, para que encuentre a su hija, precisamente la desaparecida Emma, a la que Tate atropelló conduciendo en estado de embriaguez. Tate aceptará el caso para saldar así la deuda que cree tener pendiente con la familia de Emma. 

Por otro lado tenemos a Adrian Loader, un enfermo mental que tiene por afición coleccionar objetos de asesinos en serie. Pero le falta una pieza, la más importante de su colección…

La investigación de Tate nos llevará hasta Grover Hills, una institución mental que cerró sus puertas hace unos años y que esconde muchas incógnitas.

Comentarios

Pensaba que la obsesión por los asesinos en serie era patrimonio casi exclusivo de los norteamericanos, quienes continuamente nos bombardean con películas, series de televisión y libros basados en psicópatas y perturbados. Después de leer El coleccionista del neozelandés Paul Cleave, me queda claro que el fenómeno no entiende de fronteras. El escritor también sucumbe a esa fiebre que, en su caso, traslada a su ciudad natal, Christchurch, donde en medio de un calor asfixiante, asistimos a un desfile apabullante de asesinos en serie, y puedo asegurar que pocas veces he visto en un mismo libro tanto loco suelto.

El coleccionista es un libro claramente deudor de la literatura norteamericana. Al hecho de estar influenciado por el socorrido recurso de echar mano del típico asesino en serie, se suma el estar plagado de los clichés más vistos del género, no solo en cuanto a los psicópatas, también en lo tocante a los policías encargados de resolver el caso. Theodore Tate, el investigador protagonista que tiene que averiguar el paradero de Emma, tampoco consigue escapar a ese cliché: expolicía metido ahora a detective, exalcohólico, carga con el peso de la muerte de su hija pequeña, está separado de su mujer que actualmente está internada no se sabe muy bien dónde…

Este prototipo tantas veces visto funciona porque dota al investigador de un halo que lo hace más interesante, y es que las sombras siempre nos tientan más que la luz, y los pasados oscuros tienen mucho atractivo aunque la originalidad brille por su ausencia.

La trama al principio resulta bastante compleja y se hace difícil de entender. Pese a que no todos los perturbados de la historia tienen el mismo protagonismo, las continuas referencias en el libro a otros psicópatas y dementes (al parecer protagonistas de libros anteriores) como Melissa X, El trinchador, unos hermanos gemelos, el padre de los gemelos, el tío de los gemelos… hacen que el lector se encuentre un poco perdido y por ratos crea que la trama es demasiado rebuscada. Por otra parte la curiosidad del lector por saber y comprender lo que está pasando, también consigue que se devoren las páginas del libro y que éste se convierta en una especie de page-turner.

Hay que reconocer que el autor se ha esforzado y al menos en lo que al principal demente de todos se refiere, Adrian, se ha esmerado ofreciéndonos una caracterización muy profunda del personaje. Con él Paul Cleave sí ha conseguido escapar al influjo norteamericano y nos presenta a un personaje más creíble y coherente –nada que ver con el típico asesino en serie provisto de una inteligencia superior que juega con la policía trayéndola en jaque-, con un pasado muy interesante que nos lleva a conocer una jugosa subtrama donde en los extintos centros psiquiátricos todo parecía tener cabida. 

A diferencia de otros thrillers donde a medida que avanza la investigación lo que vamos conociendo es a la víctima, en El coleccionista el autor bucea en la mente de los psicópatas, especialmente lo hace con el personaje de Adrian,  y los capítulos se van alternando entre los avances de la investigación, narrados por el propio Tate, y las acciones de Adrian.

Con el experto en criminología y ahora desaparecido Cooper Riley no ocurre lo mismo, es más difuso que Adrian y al no estar tan detallado se le entiende menos; sin embargo es una clave principal en el libro porque quizá precisamente por esa falta de desarrollo literario, es el que más sorpresas regala al lector dejándolo más de una vez con la boca abierta, y eso en un thriller se agradece y mucho, porque al fin y al cabo es de lo que se trata.

Hay algunas escenas que resultan inverosímiles, me refiero por ejemplo a una en la que Tate escapa de un incendio. La facilidad con la que dobla un colchón y lo saca por la ventana es poco creíble. Es la típica escena que puede funcionar en la gran pantalla gracias al efecto visual que facilita el entendimiento de muchas cosas, pero en la literatura se requiere algo más de desarrollo. Luego hay partes donde los  descubrimientos de las pistas o la facilidad con la que Adrian sale airoso de sus acciones perturbadas, se deben más a la casualidad que a la causalidad. Se compensan porque hay otras conseguidísimas y cargadas de tensión, como una en la que Emma Green le cura unas heridas a Adrian, y que funciona a las mil maravillas porque el lector sabe que algo va a pasar pero no sabe qué y cuando pasa todavía es más sorprendente de lo que se esperaba.

La principal objeción que le pongo al libro, es que además de algún que otro error en la traducción al castellano, el texto está salpicado de laísmos y sobre todo de loísmos, circunstancia que pese a ser usual en algunas zonas geográficas no deja de ser incorrecta desde el punto de vista gramatical, y sería de agradecer que esos errores fueran subsanados en ediciones posteriores.

(c) Philip Hughes
Dicho esto, en conjunto El coleccionista es un buen thriller, cumple a la perfección el cometido para el que ha sido escrito, mantiene el interés hasta la última página, y deja con ganas de seguir leyendo a Paul Cleave. 

viernes, 19 de octubre de 2012

UN AÑITO. PERO ¡QUÉ JOVEN SOY!

© Sarah Kay
Soy un desastre. Ayer, organizando un poco el blog, me di cuenta de que mi primera entrada acaba de cumplir un añito, o sea que... a ver, un momento que hago las cuentas... Pero... ¡¿Llevo ya doce meses desde que ingresé en el mundo de la Blogosfera? !

Y por poco no me doy ni cuenta...

Y el balance no puede haber sido más positivo...

Y...

Empecé con el blog colgando las reseñas que tenía publicadas en Ciao y con la única pretensión de encontrar amigos -aunque fueran virtuales- con los que poder compartir mis impresiones sobre los libros. Ninguna más.

Y lo he conseguido.

Me importan mucho los seguidores, pero no su número, sino las personas que hay detrás y que pasan por aquí a comentar siempre que pueden o les apetece. Me gusta igualmente pasar por vuestros blogs a chafardear un ratito siempre que puedo, ver cómo escribís, qué leéis, qué libros os han llegado, qué recomendáis. Ese interactuar es lo que más me gusta de haber abierto el blog, lo que más satisfacciones me produce, porque simple y llanamente, era lo que buscaba.

A la satisfacción de haberos conocido (a otros ya os conocía antes por Ciao) se une que durante este caminito comencé a colaborar, como ya sabéis, con Anika entre Libros, una Web que lleva más de quince años dedicándose de forma totalmente altruista a la literatura. Nunca le estaré lo suficientemente agradecida a Anika Lillo por haber confiado en mí, bloguera novata y "reseñadora" sin título, teniendo como tiene colaboradores que son incluso escritores de profesión (cuando me enteré casi me da un soponcio. Pero ¡¿dónde vas tú, so cabra loca?!).

Sé que la mayoría de vosotros cuando está de aniversario realiza un sorteo, y yo no descarto hacerlo, pero por el momento y mientras si sí o si no, quería dedicaros estas palabras de agradecimiento, y lo voy a hacer con una historia que me ha conmovido mucho y que no sé si será verdad o una pura y dura campaña de marketing, pero a mí me hace ilusión pensar que es verdad y que no todo en este mundo se hace solo por la pasta.

Para verla pichad aquí: Hispasonic.com

Espero que disfrutéis con el vídeo que os he puesto y que os emocione tanto como a mí.
Y sobre todo, muchas gracias por estar ahí.

lunes, 15 de octubre de 2012

SECRETOS DE UNA ASESINA

                                                (Reseña publicada en Anika entre Libros)

SECRETOS DE UNA ASESINA
(Two Women, 1999)
Martina Cole

Alianza Editorial
Colección Alianza Literaria (AL)
© Martina Cole, 1999
© Alianza Editorial, S.A., 2012
Traducción de Fernando González Fernández-Corugedo
1ª Edición, mayo de 2012
Género y tags: Novela, Narrativa actual, Malos tratos, Violencia, Asesinato, Hampa, Bajos fondos, Cárcel. Londres. Literatura inglesa.
ISBN: 9788420673776
            568 Páginas

Argumento

La vida de Susan Dalston no ha sido nada fácil. Violada por su padre y rechazada por una madre egoísta y despiadada, cree encontrar la salida a todos sus males en Barry, un atractivo joven con el que formará su propia familia. Pero la historia se repite y Barry convertirá su vida en un nuevo infierno. Susan, hastiada de todo y de todos, acabará a martillazos con la vida del padre de sus hijos. Desde la cárcel donde cumple condena, conoceremos su vida, las miserias que 
la rodearon en una de las zonas más deprimidas de Londres y sus secretos más íntimos.

Comentarios

Con el thriller The Faithless Martina Cole ingresó en una especie de grupo conocido como el club de los 50 millones de libras. Según la revista The Bookseller solo 7 de los 15 escritores que forman parte de ese grupo y en el que figuran entre otros Terry  Pratchett o J.R.R. Tolkien, son escritores de novelas para el público adulto. Las novelas de Martina Cole se venden literalmente como churros y al parecer son las más solicitadas por los presos en las bibliotecas penitenciarias. Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas y algunos han sido adaptados para series de televisión.

Secretos de una asesina es un buen tocho que engancha bastante desde la primera página. Martina Cole sabe conectar con el lector y el libro se lee con mucho interés y agrado. Finalizada su lectura, sin embargo, tengo la sensación de que un poco de concreción le habría sentado de fábula. Creo que Cole habría podido contar lo mismo con ciento cincuenta páginas menos.

El libro comienza con un prólogo que nos presenta a la protagonista Susan Dalston en la cárcel. Por una conversación con su compañera de celda -además de por la contraportada- sabremos que está presa por asestarle a su marido 152 martillazos. A partir de ahí la historia se retrotrae a la década de los sesenta y conoceremos a lo largo de la mayor parte del libro la vida de Susan desde su infancia hasta su ingreso en prisión.

Sin lugar a dudas la parte que más me ha gustado es la que nos cuenta la vida de Susan hasta que entra en la cárcel, y afortunadamente para mí, es la más extensa de la novela. Tan cierto como que a veces se tiene la sensación de estar ante un folletín o una película de esas de domingo por la tarde, no lo es menos que la historia de la protagonista es tan desgraciada como real, porque todos sabemos que hay muchas Susan Dalston en este mundo.

Que Martina Cole se haya criado en el East End de Londres se nota y mucho. El libro recrea con mucho tino y acierto la podredumbre de los bajos fondos, donde la delincuencia, el hampa, la prostitución, los malos tratos, los abusos o la pasividad de la policía son tan protagonistas como los personajes de la novela. El lenguaje de Cole, fundamentalmente en los diálogos, es uno de los más grandes logros del libro. El uso del argot callejero y barriobajero propio de la jerga cockney de los habitantes de una de las zonas más deprimidas de Londres, rezuma verosimilitud y confiere credibilidad a los personajes. La traducción, pese a contar con algún que otro fallo, es muy meritoria al conseguir extrapolar ese argot al castellano de forma tan precisa, reflejando a través de las palabras ese mundo en que se mueven los personajes.

Es imposible no empatizar con la protagonista, al igual que es imposible no odiar a sus padres, a su marido e incluso a su abuela, quienes infligen todo tipo de vejaciones a Susan, hasta su aspecto físico y su gusto por la lectura son objeto de constantes burlas. Es de elogiar la caracterización de los personajes realizada por Martina Cole, que consigue crear en el lector esa conexión que hace que los ames o los odies, que no resulten indiferentes ni vacuos. Otro acierto de Cole, pese a que la historia se presta y mucho, es no caer en el truco de buscar la lágrima fácil, narrando escenas duras sin recreaciones, regodeos ni sentimentalismos de manual, apelando, eso sí, a la conciencia del lector para que se implique, para que sienta la necesidad de que se haga justicia, de que las cosas cambien de una vez por todas para Susan Dalston, porque la historia incomoda y remueve por dentro pero sin lágrimas ni aspavientos.

Dos objeciones le pongo a la novela. La primera ya la he apuntado y es su extensión, con menos páginas se habría recreado igualmente la historia sin perder ni un ápice de su efectividad. Este punto flaco afecta sobre todo a la parte en la que Susan está en la cárcel. Se explaya ahí la autora en personajes secundarios como los abogados y otras compañeras de cárcel que copan demasiadas páginas con hechos tan insustanciales y estereotipados como prescindibles. En este sentido el título de Alianza Editorial me parece mucho más correcto que el original Two Women, bastante desafortunado puesto que hace referencia a la compañera de celda de Susan, cuando lo cierto es que solo aparece en la parte de la prisión y poco aporta, puro relleno en definitiva. 


El otro pero radica en la evolución incoherente e inverosímil de algunos personajes. La redención es sin duda lo que el lector espera y agradece después de tantas páginas de inmundicia, pero el afán de salvación de Martina Cole pretendiendo que nos congratulemos con personajes odiados desde la primera página, además de ambicioso es irreal y le resta calidad a una historia que por lo demás atrapa y es difícil de soltar.

 

                                           

sábado, 22 de septiembre de 2012

EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA


Rescato esta reseña que publiqué en Anika entre Libros para saludar a mis compañeros blogueros y decirles que ya estoy de vuelta (con mucho pendiente, muchas ganas de pasar por vuestros blogs y muchos problemas con el nuevo diseño de Blogger que me trae de cabeza, esa es otra), y es que no se me ocurre mejor manera de hacerlo que con uno de los libros que más me han hecho reír en toda mi vida.

Muchos besos a todos y mejores sonrisas.



EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA
Eduardo Mendoza

Editorial Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
© Eduardo Mendoza, 2012
© Editorial Seix Barral, S.A., 2012
1ª Edición, abril de 2012
Género y tags: Narrativa, Novela, Detective, Locura, Saga, Humor, Sátira, Parodia policiaca. Barcelona. Literatura española.
ISBN: 9788432210006
            272 Páginas



               Argumento 

El anónimo detective de El misterio de la cripta embrujadaEl laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras regresa a la acción en tiempos de crisis. Contra su voluntad, es decir, movido por la amistad y sin un euro en el bolsillo, vuelve a ejercer de insospechado sabueso en la Barcelona de hoy en una carrera contrarreloj por desarticular una acción terrorista antes de que intervengan los servicios de seguridad del Estado. 

Años después de dejar el sanatorio mental donde compartieron celda, Rómulo el Guapo le propone un golpe a nuestro protagonista. Su negativa y la misteriosa desaparición de Rómulo serán el arranque de un enredo para resolver un caso de repercusiones internacionales con la ayuda de un infalible equipo: la adolescente Quesito, el timador profesional Pollo Morgan, el africano albino Kiwijuli Kakawa, conocido como el Juli, la Moski, acordeonista callejera, el repartidor de pizza Manhelik y el señor Armengol, regente del restaurante Se vende perro. 

Eduardo Mendoza regresa con una sátira genial, como las que sólo él sabe hacer. En ella la fábula crea su propia verosimilitud, que es, paródicamente, la del género policial, y la de la farsa convertida en apólogo moral. No se puede contar el libro sin una sonrisa; pero es imposible leerlo sin carcajadas, y sin comprender que en la Europa en quiebra técnica que habitamos no basta con el humor dinamitero e inventivo: es preciso, además, el don de la lucidez.

(argumento editorial)

            Comentarios

Muchas veces he oído a amigos míos quejándose de que tal o cual libro que prometían risas a destajo han sido una total decepción. Yo llevo años contestándoles lo mismo: ¿Quieres reírte? Léete a Mendoza y verás si te ríes. 

El enredo de la bolsa y la vida es la cuarta entrega de la saga protagonizada por un detective loco que inició sus aventuras cuando en 1979 Eduardo Mendoza publicó la primera novela de la serie, El misterio de la cripta embrujada, novela que nos recomendó leer una profesora hace ya muchos años y que supuso mi primer contacto con el escritor catalán. Desde entonces he seguido a Mendoza con más o menos asiduidad, al más humorístico y al más serio, y nunca me ha decepcionado. Además Mendoza tiene el humilde honor de figurar en mi no menos humilde lista literaria como el autor español del que más libros he leído, el que más me ha hecho reír y el que consiguió que me reconciliara de una vez por todas con el Premio Planeta cuando en 2010 se lo concedieron por Riña de gatos.


En El enredo de la bolsa y la vida nuestro anónimo detective, que en el pasado estuvo recluido en un centro penitenciario para delincuentes con trastornos mentales, regenta ahora una peluquería en la que no entran clientes ni por equivocación, está sin blanca y subsiste a duras penas a base de Pepsi-Cola y gracias a la dudosa generosidad de sus vecinos: unos chinos que regentan un bazar, de ahí la portada del libro con un gato chino encima de un sillón de peluquería. Recibe una invitación del psiquiatra que lo trataba y se reencontrará con un viejo compañero de andanzas frenopáticas.


Desde el principio ya es imposible parar de reír con las anécdotas que su colega Rómulo el Guapo le narra al detective al ponerlo al corriente de su vida, como el frustrado atraco a un banco o el intento de secuestro del avión donde viajaba un equipo de fútbol, que me arrancaron tales lagrimones que a punto estuve de manchar el libro de rímel. Y eso nada más empezar el libro.


Las novelas de Mendoza son inolvidables, pasan los años y uno sigue acordándose de los personajes y sus majaderías. Con El enredo de la bolsa y la vida Eduardo Mendoza vuelve a dejar el listón muy alto, y pese a que aquí el doctor Sugrañes y el alcalde de Barcelona tengan poco protagonismo (¡lo que me pudieron hacer reír en La aventura del tocador de señoras!), con la presentación del personaje de la Moski en la novela o con las apariciones del Sr. Siau, el chino que regenta el bazar de enfrente, me he retorcido de risa. Con ellos y otros más de nombres tan pintorescos y simbólicos como Quesito, el Juli, el Pollo Morgan o un maestro de yoga llamado Pashmarote Pancha (sólo de escribir el nombre ya me entra la risa), el detective se verá envuelto en una trama que aparentemente consistía en averiguar el paradero de su compañero del sanatorio, Rómulo el Guapo, que desaparece repentinamente tras el reencuentro con el detective, y que adquirirá tintes insospechados donde hasta el terrorismo internacional encuentra su sitio.


Mendoza recurre a la primera persona para narrarnos las aventuras de su detective a lo largo de diecisiete capítulos cortos titulados que facilitan (aunque no hace falta) la lectura del libro. Todos están a la misma altura y no hay ninguno que se desmarque, en todos te ríes por igual y con todos se disfruta porque Mendoza es un maestro del humor pero también lo es de la calidad narrativa. El libro no conoce el aburrimiento, aquí no sobran páginas, no hay relleno que valga. El ritmo es tremendamente ágil y entretenidísimo gracias a la impresionante verborrea y oratoria del detective y sus circunloquios, y a las situaciones disparatadas en que se ve envuelto. Personajes de lo más cutre, ya de por sí cómicos, lo resultan aún más por las frases cultas que Mendoza pone en sus bocas, llenas de palabras refinadas y prácticamente en desuso.


Una trama tan absurda y con tanto dislate podría en otras manos no llegar a buen puerto, pero Mendoza es único en su género y aúna con éxito personajes ficticios tan majaderos con la mismísima Angela Merkel, a la que dota de la misma idiocia que a los demás, consiguiendo rematar a la perfección un relato tan disparatado como realista, y es que de paso (¿o no tan de paso?) Mendoza hace un análisis de la sociedad que nos rodea parodiando temas de rabiosa actualidad como la crisis del euro o la expansión de China, convirtiéndose así el libro en todo un testimonio satírico de nuestra época.


© Joan Tomás
Pocas veces he estado tan de acuerdo con la contraportada de un libro, y es que El enredo de la bolsa y la vida no se puede contar sin una sonrisa (yo la tengo mientras escribo estas letras) y es imposible leerlo sin carcajadas.  Yo que tú no me las perdería.

domingo, 12 de agosto de 2012

GANADORES DEL SORTEO "UN PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE"




Hoy 12 de agosto, tal y como os dije, se celebraría el sorteo de los dos ebooks de Un pequeño paso para el hombre, de David Vicente, que Ediciones Tagus (el nuevo sello digital de Casa del Libro) amablemente me ofreció para sortear, así que a tal fin interrumpo mis vacaciones blogosféricas y os anuncio a los afortunados. 

En la entrada del concurso podéis ver la lista de participantes y los números asignados, los cuales se fueron adjudicando por estricto orden de participación. Dicho lo cual y sin más dilación...

                                                                 LOS GANADORES SON...


                                                     
¡¡¡ENHORABUENA!!!


Por favor, mandadme vuestros datos personales a: dewinter.negrosobreblanco@gmail.com para que se los traslade a la editorial cuanto antes.


Y a todos los demás muchísimas gracias por participar.

Y Feliz Verano!!!



viernes, 3 de agosto de 2012

BUSCANDO A CALEB

                                            (Reseña publicada en Anika entre Libros)


BUSCANDO A CALEB
(Searching for Caleb, 1975)
Anne Tyler

Editorial Debolsillo
Colección Best seller
© renovado, Anne Tyler, 2003
© Random House Mondadori, S.A., 1994
Traducción de Gemma Salvá
1ª Edición, Abril 2012
Género y tags: Novela, Best seller, Relaciones familiares. Baltimore. Literatura norteamericana.
ISBN: 9788499896489
400 Páginas


ARGUMENTO

Buscando a Caleb comienza en un vagón del tren que va de Baltimore a Nueva York. Dentro del vagón hay dos personas, un hombre y una mujer. Él es Daniel Peck, un juez retirado, sordo y canoso. Ella es Justine Peck, su nieta, una joven echadora de cartas que no acaba de encontrar su lugar en el mundo. Ambos esperan dar con alguna pista que los lleve hasta Caleb, el hermano de Daniel, que desapareció sin dejar rastro sesenta años atrás. A partir de este inicio, Anne Tyler nos adentra en la desgarradora e hilarante historia de los Peck y narra la búsqueda de la libertad por parte de una mujer que acabará por hallarla en sus propios orígenes. Una muestra de la desoladora ironía, el ritmo brillante y la genial capacidad de observación que han convertido a Tyler en una de las maestras de la ficción estadounidense contemporánea. 
 
(argumento editorial)

COMENTARIOS

Anne Tyler siente verdadera aversión a conceder entrevistas y a aparecer en los medios de comunicación. Probablemente sea ese el motivo de que en España no tenga el suficiente reconocimiento, y sin embargo muchos habrán visto aquella magnífica película de Lawrence Kasdan, El turista accidental, y probablemente desconozcan que está basada en un libro de esta escritora americana.
 
En 1989 recibió el Premio Pulitzer por su novela Ejercicios respiratorios, además de haber quedado finalista en otras ocasiones y de haber recibido otros tantos premios de mucho prestigio. Sus novelas gustan por igual a críticos y lectores (algo que no siempre es habitual) y sus libros suelen convertirse en best sellers. A escritores de la talla de Nick Hornby o John Updike no les duelen prendas al confesar su admiración por Anne Tyler. 
 
Buscando a Caleb es la primera novela que leo de esta escritora americana y pese a presentarse como tal, no la veo un best seller al uso, al menos no como lo que entendemos hoy por un superventas. No pongo en duda que en su momento lo pudiera haber sido (el libro fue escrito en 1975) pero incluso así, sería más bien en Baltimore, ciudad donde reside y en la que está ambientada la novela, donde podría encajar más fácilmente en esa denominación. No obstante, que no sea un best seller al uso no significa otra cosa más que eso. Acercarse a esta escritora bien merece la pena, y con Buscando a Caleb he podido comprobar y corroborar por qué Hornby y Updike se rinden ante esta escritora.
 
El comienzo del libro da sentido al título de la novela al aparecer en un tren, precisamente en búsqueda de Caleb, tres de los personajes principales; Justine, una echadora de cartas un poco atolondrada, su abuelo, un juez retirado, encorsetado y además sordo (hay diálogos muy graciosos por culpa de su sordera), y Meg, la hija de Justine, que parece estar harta de tanto viaje y del desordenado modo de vivir de su madre. Con este inicio se despierta rápidamente la curiosidad del lector y te preguntas dónde estará ese misterioso Caleb y qué habrá sido de él.
 
Y sin embargo una vez la búsqueda no da los resultados esperados y los tres protagonistas regresan a su hogar, comienza una sensación de desconcierto en la lectura. La búsqueda de Caleb ya no encuentra hueco en la historia (con excepción del abuelo de Justine, para quien se convierte en una obsesión), se evapora, y el libro empieza a narrar los avatares diarios y de lo más cotidiano de la familia Peck, a hurgar en las relaciones entre Justine y su marido Duncan (también un Peck), de Justine con su abuelo, con sus tíos, con sus primos, con los vecinos… Incluso va recordando la historia de sus bisabuelos. Y así durante páginas y páginas. En ese punto del libro, una de dos: o lo abandonas o te has hecho a la idea de que la búsqueda es un pretexto y sigues leyendo. Yo opté por la segunda. ¿La razón? Muy sencilla: Anne Tyler escribe de maravilla.
 
Su capacidad para sacarle brillo a lo más vulgar, a las situaciones más costumbristas y banales, es impresionante. El lenguaje utilizado por Tyler, sin caer nunca en el simplismo, es de lo más normal, sin florituras ni frases laberínticas. Directa al grano y con las palabras adecuadas en cada momento. Su perspicacia para observar y trasladar al papel el mundo que nos rodea y los miles de detalles que pasan ante nuestros ojos casi sin darnos cuenta, es verdaderamente impresionante.
 
Los personajes del libro tienen un punto excéntrico. Justine es un desastre como ama de casa, come siempre en bares por no cocinar, solo tiene un juego de sábanas y no hace nunca las camas (algo impensable para una mujer de su época), Duncan no encuentra su sitio, cambia de trabajo como el que cambia de camisa y no duda en trasladarse de aquí para allá arrastrando a Justine con cuatro trastos en la furgoneta, o la pobre Meg, hastiada de tanta mudanza y de unos padres tan poco convencionales.
 
Avanzado ya el libro, vuelve a resurgir la búsqueda de Caleb, y anécdotas que parecían de relleno, empiezan a cobrar sentido. El punto flaco de la novela es precisamente esa búsqueda, que como trama supuestamente central de la novela, carece del gancho necesario y la lectura del libro no se convierte en adictiva. Lo verdaderamente impecable de este libro es el retrato de lo mundano, de la cotidianidad, de los lazos familiares, y por encima de todo, la caracterización de los personajes. Y ya de paso, una crítica sin moralinas a la sociedad del Baltimore de los setenta, la crítica a la mojigatería, a las ridículas normas impuestas, a las costumbres, a tener que caminar por el sendero marcado. El propio Caleb, Duncan o la abuela de Justine, se atrevieron a romper con todo y huyeron de esa sociedad que les asfixiaba, ante la sorpresa del resto de la familia Peck, inmersos en la senda “correcta”, incapaces de comprender, de ver. Y a medio camino, la pobre Justine, con esa apariencia tan atolondrada, debatiéndose entre la huída y los lazos familiares que la atrapan.
 
Y el humor. No puedo dejar de comentar el humor que rezuma la novela. Un humor espontáneo, sin pretensiones de buscar la carcajada del lector, que fluye simple y llanamente por el vívido retrato de situaciones tan corrientes que todos podemos reconocer en nuestras propias familias, en nuestras propias vidas. La parte en que se reúnen por primera vez Justine y Duncan con la suegra de su hija Meg es divertidísima y esa sí arranca la carcajada limpia. El resto de las situaciones te dejan con una sonrisa permanente.
Anne Tyler
 
En definitiva y si bien reconozco que Buscado a Caleb no me ha parecido una novela redonda por carecer de una historia de esas que te atrapan irremediablemente, me ha dado la oportunidad de descubrir a una gran escritora y me ha dejado con tremendas ganas de leer el resto de su obra, y en especial esa Reunión en el restaurante nostalgia, que en palabras de la propia Tyler, es su mejor novela. 

   

viernes, 27 de julio de 2012

SORTEO "UN PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE"

Hace unos días, Casa del Libro se puso en contacto con este blog (lo cual supuso toda una sorpresa para mí, que todo hay que decirlo) para ofrecerme la posibilidad de leer el libro Un pequeño paso para el hombre, de David Vicente y efectuar un sorteo de dos ejemplares del mismo, propuesta que he aceptado por resultarme interesante y también como agradecimiento a la editorial.

Muchos de vosotros ya habéis visto que nuestra compañera Laky, del blog Libros que hay que leer, también ha puesto en marcha un sorteo de este mismo libro, así que os sonará todo lo que os estoy contando e incluso algunos ya estaréis participando en él.

El libro lo publica Ediciones Tagus, el nuevo sello digital de Casa del Libro, que tratará todo tipo de géneros a precios asequibles, apostará principalmente por autores noveles, y además lo hará sin DRM, por lo que los ebooks serán compatibles con la mayoría de los e-readers del mercado.

Un pequeño paso para el hombre es el primer libro publicado por este nuevo sello editorial y lo presentan como una novela negra con asesinatos y giros de humor donde se cuestiona la delgada línea de la cordura y la locura… Interesante, ¿no?

En este enlace os dejo el Trailer Book por si queréis echar un vistazo.

Como sé que muchos estáis de vacaciones o a punto de tomarlas, los requisitos para participar serán muy sencillos, que no quiero complicaros la vida.

Al ser en formato digital el sorteo será internacional y los únicos requisitos para participar serán:


- Ser seguidor del blog y

- Dejar un comentario en esta entrada diciendo que queréis participar.


Y nada más, aunque por supuesto si alguien quiere llevarse el banner (o mejor dicho el "cutrebanner" porque ¡hay que ver cómo me ha quedado... Jesús, María y José!) le estaré muy agradecida, cómo no. 

El plazo comienza hoy 27 de julio y termina el próximo 11 de agosto. La lista con los números asignados (solo uno por participante) la iré actualizando directamente en esta misma entrada y el día 12 publicaré el resultado del sorteo que se hará a través de Random.org.

No me diréis que no os lo he puesto fácil, ¿eh?
Espero que os animéis a participar y desde ya os doy las gracias.


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Lista de participantes:

Marilú CuEnTaLiBrOs: 1
·M·: 2
Margari: 3
shaka lectora: 4
Lesincele: 5
Meg: 6
Margaramon: 7
dsdmona: 8
Tizire: 9
Fesaro: 10
Pakiko: 11
Sandra: 12
Kayena: 13
Manuela: 14
Pepe: 15
Cuentos de acuarela: 16
Lectora de tot: 17
Esther Magil: 18