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lunes, 23 de octubre de 2023

Los cañones de agosto

Los cañones de agosto

Barbara W Tuchman

RBA



Argumento:

Se trata de una crónica histórica centrada exclusivamente en el mes de agosto de 1914, poco después del asesinato en Sarajevo (28 de junio de 1914) del archiduque Francisco Fernando, heredero de la corona austro-húngara, y de su esposa Sofía por un anarquista serbio y que fue el detonante del primer gran conflicto internacional del siglo XX.

Las decisiones y actuaciones, políticas y militares, acaecidas durante ese mes y que finalizan en este libro con la famosa batalla del Marne, propiciaron sucesivas declaraciones de guerra que confirieron al conflicto un carácter internacional de consecuencias devastadoras y que marcó el fin de la hegemonía de Europa en el mundo.

Con este libro, la autora fue galardonada con el premio Pulitzer en 1962 en la categoría de ensayo.

 

Opinión:

 

En el prefacio escrito por Robert K. Massie se cuenta que el presidente Kennedy le regaló este libro al primer ministro británico Macmillan con el objeto de que ningún dirigente mundial cometiera los mismos errores que plagaron las actuaciones de los líderes militares y políticos durante ese fatídico mes de agosto de 1914 y que hicieron que el que en principio parecía un conflicto europeo terminara siendo mundial, se extendiera durante cuatro años y se cobrara las vidas de más de 8 millones de soldados y más de 6 de civiles.

El libro está escrito de forma sencilla y comprensible y su lectura resulta fluida y amena. La mayor dificultad estriba, a menos que uno esté muy familiarizado con este periodo histórico, en la gran cantidad de nombres de  militares que aparecen; nada, no obstante, que no se pueda solventar con una lectura más atenta.

Los varios mapas impresos en el libro son de gran ayuda para facilitar el entendimiento de las batallas, y las láminas de la parte central con fotografías de las personalidades más destacadas -los generales Joffre, Von Kluck, Gallieni, el almirante Souchon, etc.- no solo son un documento gráfico de gran valor sino también un aliciente para el lector, que podrá "ponerles cara" a todos los que con sus ansias de conquista o revancha, descabelladas gestiones y nefastas actuaciones convirtieron aquel primer mes de la guerra en un estado de confusión tal que no solo propició que se extendiera por cuatro años sino que sembró las bases de lo que es el mundo en la actualidad. 

Pese a que las equivocadas decisiones tomadas por los líderes militares y políticos dan para ello, la autora no toma partido ni emite descalificativos ni juicios de valor, limitándose con plena objetividad a plasmar los hechos con todo lujo de detalles que evidencian una rigurosa labor de investigación.

Todo un clásico de los libros de Historia, "Los cañones de agosto" es un libro fascinante e imprescindible para comprender la génesis de la Primera Guerra Mundial y que nos acerca paso a paso a través de una fiel y rigurosa recreación al caos que reinó durante esos treinta y un días que cambiaron el mundo para siempre.

(Reseña publicada originalmente en Anika entre Libros; también la tengo en Babelio)


miércoles, 19 de abril de 2023

LAS GRATITUDES

Las gratitudes

Delphine de Vigan.

Anagrama


Este breve pero intenso libro ha sido mi primer acercamiento -y por supuesto no será el último- a la obra de la famosísima autora francesa.

No se trata de un novelón, ni por extensión ni por enfoque, pero ni falta que le hace. Es una historia muy corta que se lee en un suspiro pero que deja más poso que algunas novelas de 600 páginas.

La protagonista es una anciana que padece afasia y que ingresa en una residencia a sabiendas de que se acerca el final. Es imposible no reconocer en ella a personas queridas, imposible no conmoverse con su historia. Sientes a la protagonista como si fuera una persona de tu entorno y te dan ganas de abrazarla y de acompañarla en sus últimos días.

Este libro es también un pequeño homenaje a las personas mayores, a menudo olvidadas, y a los trabajadores de las residencias, tan a menudo denostados por culpa de unos pocos.

Pero que nadie se asuste, no estamos ante un dramón. La historia te conmueve y te remueve por dentro, te deja pensando, pero no hay espacio para la lágrima fácil, ya que la autora se expresa de forma bastante contenida sin caer en el dramatismo; es más, incluso de vez en cuando hay hueco para la risa.

Tres personajes -la anciana, una vecina y amiga suya y un cuidador de la residencia- conforman esta historia de sentimientos, de relaciones humanas, de vínculos, de pérdidas, de despedidas y, cómo no, de gratitudes que sin duda alguna os recomiendo leer.


Y ya que estamos hablando de gratitudes, a todos los que por aquí recomendasteis este libro: gracias 😊

jueves, 23 de marzo de 2023

LLUVIA FINA

Lluvia fina

Luis Landero

Tusquets

 

Anoche terminé de leer este libro de Luis Landero, el primero que leo del autor pese a tener en casa desde hace años "Juegos de la edad tardía" y "El mágico aprendiz", y tengo la sensación de que en lugar de una lluvia fina lo que me ha caído encima es una tromba de agua y además bien fría. La novela trata de los resentimientos, rencores y rencillas entre tres hermanos y su madre. Todos se reprochan cosas, todos a su vez parecen víctimas y verdugos según quién cuente la película. O eso es lo que parece al principio…

Lo que empieza con una narración casi insustancial, lo que parecen unas simples y típicas conversaciones familiares van ganando poco a poco en intensidad hasta llegar a una parte final que me ha dejado con un tremendo mal cuerpo y con un nudo en la garganta. 

Alguno pensará que no es para tanto, que por ejemplo en las novelas negras actuales abundan las cosas sórdidas y truculentas y uno se lo pasa la mar de bien leyendo esos libros. Pero ahí está precisamente la diferencia, ahí es donde radican el mérito y las virtudes como novelista de Luis Landero, en que aquí están tan bien narradas las cosas, tan provistas de credibilidad y realismo, que se sienten amargas y demoledoras de verdad; y los personajes son tan de carne y hueso, tan desprovistos de clichés, que uno los puede sentir como reconocibles en personas de nuestro propio entorno (bueno, no todos, afortunadamente…).

Y todo esto lo cuenta Landero con una forma de narrar impresionante, donde resulta evidente, sin necesidad de ser un experto en Literatura, que este hombre tiene un dominio del lenguaje y del arte de escribir como quizá pocos escritores españoles tengan en la actualidad. No me ha sorprendido nada después de leer este libro entender que fuera elegido por unanimidad como la mejor novela española de 2019. 

La forma en que está contada la historia a través de ese intenso puzzle de diálogos entrecruzados entre los distintos miembros de la familia tiene un mérito extraordinario, porque es muy complejo escribir toda una novela manteniendo siempre esa misma línea y conseguir que el lector no se pierda, no se aburra y no se líe entre conversaciones.

No sé si recomendaría esta novela a todo el mundo, ese poso tan incómodo que se me ha quedado al final de la lectura me lo impide. Por ese mismo motivo no volvería a leer este libro, pero lo que sí me ha dejado Luis Landero es con muchísimas ganas de seguir leyendo su obra.

 


UNA EDUCACIÓN

Una educación

Tara Westover

Lumen




Poco puedo decir de este libro que no se haya dicho ya. Publicado por Lumen en 2018, se convirtió rápidamente en un éxito de ventas, lo cual no es de extrañar si tenemos en cuenta la singular historia que narra y que no es otra que la de la propia autora.


Tara Westover nació en 1986 en las montañas de Idaho en el seno de una familia mormona fundamentalista. Tara no tenía certificado de nacimiento, no iba al colegio, tampoco al médico (su madre la "curaba" a base de hierbas) y además tenía que trabajar, al igual que sus hermanos, en el desguace familiar en unas condiciones de extrema peligrosidad que en más de una ocasión pusieron su vida en riesgo.

El libro es una suerte de memorias, una especie de biografía novelada, en la que Tara narra el difícil camino que tuvo que atravesar hasta conseguir lo que buscaba, que no era otra cosa que estudiar y formarse como persona.

Al fanatismo del padre, un hombre obsesionado con la religión, el fin del mundo, los Illuminati y las conspiraciones gubernamentales, hay que sumar el maltrato continuo al que la sometía uno de sus hermanos (mientras sus padres miraban para otro lado) y que fue el verdadero detonante de la total y definitiva ruptura de Tara con su familia.

Para ser honesta, creo que al libro le sobran páginas y algunas escenas se me han hecho repetitivas. No obstante y hecha esta salvedad, estamos ante una historia valiente de superación y lucha que no dudo en recomendar por intensa e inspiradora.

lunes, 11 de enero de 2021

Cómo maté a mi padre

   Cómo maté a mi padre                                                                          Sara Jaramillo Klinkert

   Lumen, junio 2020



Cómo maté a mi padre es una historia autobiográfica contada en primera persona por su protagonista, Sara Jaramillo Klinkert.

La autora nos va desgranando algunos recuerdos de su infancia en la finca donde vivía con sus padres y sus cuatro hermanos, rodeada de naturaleza y animales. Una infancia feliz de una familia acomodada que se vio interrumpida de forma abrupta cuando el padre, abogado de profesión, falleció a manos de un sicario. 

Estamos en Colombia y es la era del narcotráfico. Sin embargo, el libro no se adentra en ese mundo, sino en las consecuencias que para toda la familia, y en especial para la autora, tendrá la ausencia prematura del padre y en su manifiesta incapacidad para seguir adelante sin él. 

Además del núcleo familiar compuesto por la escritora, sus padres y sus hermanos, por las páginas del libro desfilan otros personajes que también dejarán huella en el lector, como puede ser el caso de Catalina -la chica que ayudaba en las tareas del hogar- o la vida de un tío de la autora que no dejará indiferente a nadie. 

Se podría decir que el libro no tiene una estructura demasiado convencional y también que hay algún pasaje que crea cierta confusión en el lector al cambiarse el punto de vista de la narración, pero son detalles que no afectan en exceso al ritmo de la lectura, que en todo momento se mantiene ágil.

A pesar del duro tema que trata, la autora consigue ganarse desde el principio al lector, claramente por su forma de contar las cosas, con un estilo depurado, cercano y exento de florituras pero bello a la vez.

El libro trata el tema de la muerte de un ser querido de un modo emotivo, sincero y con la profundidad y seriedad que requiere, pero siempre lo hace con cierta contención, alejándose de esos libros que de forma descarada buscan la lágrima fácil en el lector, lo cual se agradece porque, incluso así, resulta difícil salir indemne de su lectura.


martes, 24 de junio de 2014

LA EXCEPCIÓN

Muy buenas a todos:

Tengo un buen puñado de reseñas publicadas en Anika entre Libros y mi intención es ir subiéndolas poco a poco al blog. Hoy le toca el turno a La excepción, de Auður Ava Ólafsdóttir, un libro que como veréis me gustó muchísimo y que os animo a leer si os gustan las historias sencillas, placenteras y bien escritas; sin duda, una de mis mejores lecturas en lo que va de año. 
¡Hasta pronto, amigos!



Título: La excepción
Título original: (Undantekningin, 2012)
Autor: Auður Ava Ólafsdóttir
Editorial: Alfaguara
Colección: Literaturas

Copyright:
© Auður Ava Ólafsdóttir, 2012
© Santillana Ediciones Generales, S.L., 2014
Traducción: Elías Portela
Edición: 1ª Edición: Marzo 2014
ISBN: 9788420415185
Tapa: Blanda
Etiquetas: Novela contemporánea, realista, sentimientos, mujeres, humor, homosexualidad, matrimonio, familia, separaciones, escritores, Islandia, literatura islandesa.
Nº de páginas: 296 


Argumento:

El mundo parece desmoronarse para María cuando una Nochevieja su marido le dice: "Tú serás la última mujer de mi vida". El problema viene cuando a continuación le dice que la deja por otra persona, no por otra mujer sino por un hombre. 

María tiene que asimilar la noticia y enfrentarse a la nueva situación a la vez que descubre que su padre biológico quiere verla y conocer a sus nietos, unos mellizos de dos años.
María se siente perpleja, perdida, aturdida y más frágil que nunca. Perla, su vecina, una peculiar consejera matrimonial y escritora "fantasma", será su gran apoyo en esos duros momentos.

Opinión:

Hacía tiempo que no me pasaba con un libro lo que me ha ocurrido con “La excepción”: demorar a conciencia su lectura para disfrutarla durante el mayor tiempo posible. Me ocurrió desde las primeras páginas, cuando atisbé que me encontraba ante un gran libro a pesar de su aparente sencillez, y no me equivoqué porque ha sido una de mis mejores lecturas en mucho tiempo.
De este libro me ha gustado absolutamente todo: la escritura, la trama, las subtramas, su suave ritmo narrativo, la forma tan delicada con que trata los temas relativos a las minorías sociales, su desarrollo, los personajes, la portada, la edición, la magnífica traducción, la ausencia de erratas... No es poca cosa, ¿verdad?
Y mientras lo leía no dejaba de preguntarme qué habría sido de esta historia en otras manos porque, no nos engañemos: un marido que sale del armario, un padre biológico que aparece de repente y en el peor de los momentos, un vecino guapísimo que empieza a dar señales de vida cuando María se queda sola, una vecina enana… ¿No parece acaso un folletín de cuidado? Pues nada más lejos de la realidad; es más, la propia autora se ríe a través de sus personajes precisamente de eso (y ahí lo dejo).
Me he divertido muchísimo con esa ironía que sobrevuela sus páginas, como por ejemplo con esas sutiles críticas a la novela policiaca que la autora pone en boca de Perla (la vecina escritora) y que dan la sensación de que quien realmente está hablando no es el personaje sino la propia autora haciéndose eco en un guiño irónico de la avalancha de novela policiaca que nos llega desde esas tierras tan gélidas como la suya.
La caracterización de los personajes me ha fascinado; de carne y hueso, llenos de matices y sin caer lo más mínimo en los clichés. María, los mellizos, incluso el marido que al principio cae mal por ser el "culpable" de que la vida de María se desmorone, los padres... Pero si hay un personaje que me ha conquistado por completo ha sido Perla, la vecina de María, por el toque humorístico, a veces tan negro, que fluye cada vez que habla y que en tantas ocasiones me ha hecho reír, pero también por su sensibilidad y su ternura; es imposible no cogerle cariño. Perla es además especial porque es enana y me ha agradado muchísimo la forma tan natural con la que se trata el tema en el libro, huyendo de la exageración o la compasión.
Me he emocionado con este libro, me ha hecho pensar y encima me ha hecho reír. Un libro que no exagero si digo que me ha tenido "secuestrada" hasta la última página y sobre todo, un libro que he leído con una sensación tan placentera como hacía tiempo que no experimentaba con una lectura.
© Anton Brink
Dicen que "La excepción" es el mejor libro de Auður Ava Ólafsdóttir, yo no lo puedo corroborar porque no he leído los anteriores pero lo que sí puedo afirmar es que esta novela me ha seducido por completo. 



lunes, 24 de marzo de 2014

La dama de las camelias


Recupero para compartir con los que de vez en cuando merodeáis por aquí esta reseña que publiqué hace tiempo en Anika Entre Libros y cuya lectura me resultó muy grata. Espero que os guste.


LA DAMA DE LAS CAMELIAS      
(La Dame aux Camélias, 1848)
Alexandre Dumas

Editorial Nocturna Ediciones
Colección Noches Blancas
© Nocturna Ediciones, S.L., 2012
Traducción de José Manuel Fajardo
1ª Edición, abril 2012
Género y tags: Novela Romántica, Clásicos, Drama, Ilustraciones, Francia. Literatura francesa.
ISBN: 9788493975029
315 Páginas




Cuando Armand Duval, un joven de familia acomodada, se encuentra por primera vez con la bella cortesana parisina Marguerite Gautier, se enamora perdidamente de ella. De familia conservadora, Armand se encontrará con muchas oposiciones que intentarán impedir que esa relación salga a flote. Celos, lujo, penurias económicas y una incurable enfermedad, conforman una trágica pero bella historia de amor que traspasará las fronteras de la muerte. (Argumento propio).


Tenía unos diez años cuando escuché por primera vez el nombre de La dama de las camelias. La que era entonces mi profesora de religión, monja para más señas, nos contaba entre risitas que en su juventud leía a escondidas la obra de Alexandre Dumas (hijo). Cómo me he acordado de aquellas palabras mientras leía el libro preguntándome qué pensaría mi inocente profesora si viera las novelas que copan hoy los primeros puestos de venta.

La obra que le dio el reconocimiento a Alexandre Dumas (hijo) en su momento estuvo censurada (al menos la versión teatral) y pese a que más adelante se levantó la prohibición, seguía siendo para según qué determinado tipo de mentes una novela prohibida. Hoy día, sin embargo, resulta blanca blanquísima de pura inocente.

Mucho ha llovido ya desde entonces y como de vez en cuando siento la necesidad de intercalar entre mis lecturas algún clásico, esta vez le tocó el turno al libro por el que se recordaría al hijo del creador de las inmortales El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros.

Todo el mundo conoce la historia de La dama de las camelias y yo no soy una excepción, así que me enfrenté al libro a sabiendas de que probablemente no descubriría nada nuevo. Óperas como La Traviata de Verdi y películas como Moulin Rouge o la clásica de George Cukor nos han acercado, si bien no todas de forma literal, a la trágica historia de amor de Marguerite Gautier.

La dama de las camelias fue publicada en 1848 y se encuentra a caballo entre el Romanticismo y el Realismo. Ambientada en París y alrededores comienza directamente con los funerales de la protagonista Marguerite Gautier, de manera que el lector ya sabe a lo que se enfrenta: nada de happy end.

A lo largo de sus veintisiete capítulos y de la mano de dos narradores, el propio enamorado Armand Duval y un narrador que se convertirá en el escritor de su historia, conoceremos el breve pero intenso amor entre Armand y Marguerite, el lujo y las penurias económicas, los convencionalismos, las amistades interesadas, el desenfreno y la enfermedad.

Pese a las reflexiones y disertaciones tan propias de los clásicos acerca del amor o la hipocresía de la época, está escrita con un lenguaje sencillo, directo y asequible a todo tipo de lector, por lo que más de uno descubrirá que no todas las obras que han resistido el paso del tiempo son necesariamente plúmbeas o insufribles. El libro se lee con suma avidez e interés y cuando menos te los esperas, la novela ha tocado a su fin.

Romanticismo a raudales sí, y también pasajes que al lector actual le parecerán cursis y provistos de demasiada teatralidad tal vez, pero también un realismo apabullante nacido del retrato de una sociedad hipócrita que da carta blanca a que los señores de noble cuna tengan mantenidas por doquier pero que no consiente que esas relaciones puedan ir más allá del encamamiento.

No ha sido mi disfrute producto exclusivamente de la historia en sí, sino que mucho han tenido que ver las preciosas láminas a color (obra de E. Planas y A. Mestres) con que está ilustrada esta edición de Nocturna, además de por otras más pequeñas en tonos de gris que confieren una gran belleza al libro (de hecho más de una vez he interrumpido la lectura simplemente para deleitarme en las ilustraciones).

La edición viene además provista de un prefacio escrito por el Nobel André Maurois que, entre otras cosas, nos acercará al resto de la obra de Alexandre Dumas (hijo). Sin embargo la mayor sorpresa me la ha deparado el postfacio escrito por el propio traductor de la novela, el también periodista y escritor José Manuel Fajardo, en el que explica con detalle la verídica historia de amor entre la cortesana Marie Duplessis y Alexandre Dumas (hijo) y que dio lugar a La dama de las camelias. Es fácil comprender entonces que la pluma de un Alexandre de tan sólo veinticuatro años pudiera dar a luz a una historia tan sentida.

Alexandre Dumas (hijo)
Una vez saldadas mis cuentas pendientes con Alexandre Dumas (hijo), me sigo quedando con el padre por la sencilla razón de que me atraen más los ingredientes de sus novelas (justicia, venganza, aventuras…) que los amoríos, y pese a todo, recomiendo la lectura de la obra más famosa de Dumas hijo porque sencillamente creo que es un libro de los que hay que leer.

jueves, 27 de febrero de 2014

Clavos en el corazón

Clavos en el corazón
Danielle Thiéry, 2012

Editorial: La esfera de los Libros, 2014
ISBN: 978490600023
Páginas: 342


Hay casos como este que arruinan la vida. No hay nada que hacer, te acechan, se te quedan dentro, plantados en tu memoria y en tu corazón, como un clavo que un bromista maléfico se divirtiera en toquetear a intervalos regulares. Piensas en él cada día. No tiene nada que ver con las teorías sobre el duelo imposible o con la justicia que se hace a las víctimas, ni con la búsqueda de una verdad que se debería a las familias. Es una mezcla de todo eso, es verdad, pero esa carga la llevas sobre todo en ti. Y es a ti mismo a quien debes algo. Y no sabes por qué.

El comandante Revel jamás renunciará al caso Porte. Han transcurrido diez años pero jamás dejará de buscar al asesino del matrimonio que regentaba el bar Les Furieux y que murió acuchillado una noche de diciembre. El comandante Revel no es de los que renuncia. Además, esa misma noche de diciembre, su mujer, Marieke, desapareció después de sus clases de canto y nadie supo nunca más de ella, ni de su coche, ni de sus partituras, ni de su hermosa figura. Revel, envejecido, enfermo, adicto al tabaco y al trabajo, busca resolver el caso Porte para salvarse a sí mismo y a su hija Léa, anoréxica, encerrada en sí misma, incapaz de superar la desaparición de su madre.
Mientras tanto, el equipo de Revel, con Lazare y Bréton a la cabeza, deben enfrentarse a un nuevo caso de asesinato, el de una estrella del pop en decadencia que ha aparecido asfixiado en su mansión de Versalles.

De algún modo, ambos casos acaban ligados no solo en la mente de Revel sino en la de todo su equipo.

(Sinopsis editorial)


La reseña de este libro forma parte de la lectura conjunta que Tatty y Laky organizan en sus respectivos blogs El universo de los libros y Libros que hay que leer y por los que os invito a pasar si os apetece conocer las opiniones del resto de participantes (tan solo tenéis que pinchar en los enlaces de los blogs y os llevarán directamente a las entradas de la lectura conjunta). Quiero dar las gracias a las organizadoras -en especial a Tatty porque en su blog me sonrió la suerte y gané el ejemplar- por esta iniciativa que me ha resultado muy positiva e interesante.

Una de las cosas que me decidieron a apuntarme, además de tratarse de novela negra, es que el libro venía avalado por un premio del que no había oído hablar en mi vida, el Premio Quai des Orfèbres, pero del que me gustó que lo otorgase un jurado muy peculiar al estar compuesto por policías, jueces, abogados y periodistas.

Clavos en el corazón es una novela negra que bien se podría enmarcar dentro del subgénero policial procesal. La autora fue la primera mujer en Francia en alcanzar el cargo de comisaria de división de la Policía Judicial francesa, uno de los más altos del cuerpo policial,  y es evidente que su trayectoria laboral le ha permitido crear una novela muy realista en la que nos muestra todos y cada uno de los pasos que sigue la policía hasta resolver un caso, transcribiendo incluso los informes que se van haciendo durante la investigación. 

El lenguaje es coloquial y los diálogos suenan muy reales al utilizar la jerga propia policial pero de forma comedida, sin abusar ni abrumar al lector. Pese a la cantidad de barbaridades que durante su profesión sin duda habrá visto la autora, no hay en el libro detalles escabrosos de los crímenes cometidos, por lo que creo que puede ser una novela que guste a un gran número de lectores.

Los personajes están bien perfilados y son uno de los mayores aciertos del libro. Resultan interesantes y a la vez que se va efectuando la investigación vamos conociendo detalles de sus vidas privadas con los que es fácil sentirse identificado. Me han gustado mucho, tanto los policiales como los sospechosos y testigos, y dentro de este último grupo me ha resultado especialmente atractivo Nathan Lepic, un personaje que da mucho juego por tratarse de un joven que en el momento de los hechos tenía ocho años y que padece el síndrome de Asperger, lo que hace que sus apariciones en la novela sean interesantísimas. 

A pesar de todo lo anterior tengo que ser honesta y reconocer que la novela no me ha resultado adictiva. Me ha faltado algo que para mí es fundamental en una novela negra: que me tenga en ascuas. Mi sensación es que la autora, llevada por su profundo conocimiento de la investigación policial, ha dejado un poco de lado esa voluntad literaria de crear suspense, de crear intriga en el lector. 

Los informes finales de la investigación son fascinantes porque atan todos los cabos, esclarecen la más mínima duda que pudiera haber quedado y están impregnados de la misma sensación de realismo y veracidad que tiene toda la trama, sin recurrir a trucos ni artimañas para engañar al lector con el único fin de que encajen todas las piezas. 

En el libro hay alguna que otra errata, como cuando dice daños donde debiera decir dueños (pág. 266) y me ha chocado bastante la cantidad de puntos suspensivos y comas que hay. Algunas expresiones dan la sensación de estar traducidas de forma literal del francés aunque en castellano no tengan mucho sentido o no suenen naturales. Expresiones tales como "la policía puso bajo sello" o "durante el periodo de flagrancia" no me han sonado cercanas porque en nuestro castellano decimos "la policía puso bajo custodia" o "precintó" -según el caso- y "durante el flagrante delito", si acaso. Males menores, cierto, pero que creo que se podrían haber evitado poniendo un poco más de mimo. Me ha chocado también la expresión "degustar un plato muy roborativo", la cual no digo que no pueda ser correcta, pero en un libro donde el lenguaje es en todo momento coloquial la palabra "roborativo" aplicada a un plato de comida no resulta la más natural. 


En definitiva, Clavos en el corazón es una buena novela policíaca. Realista, veraz, coherente, sin trampas; bien planteada y mejor resuelta y que se lee con agrado, pero en la que he echado en falta una traducción más acertada y una mayor voluntad de crear suspense. 


viernes, 10 de enero de 2014

Stoner



Stoner
© John Williams (1965)
© Editorial: Ediciones de Baile del Sol  
Colección: Narrativa 
© Traducción: Antonio Díez Fernández
3ª edición: diciembre de 2011
246 páginas
ISBN: 9788415019848

Cuando el escritor Ian McEwan leyó Stoner dijo que estaba sorprendido de que una novela tan buena hubiera podido pasar tan desapercibida durante tanto tiempo. No le faltaba razón porque es lo mismo que está bullendo en el sentir general de los lectores que se están acercando a la novela del escritor estadounidense John Williams. 

Yo me acerqué a la novela después de ver varias reseñas entusiastas de blogueros a los que sigo habitualmente, de no haber sido por eso igual me habría quedado en la mesa de los más vendidos de las librerías y me habría perdido esta soberbia novela (mis felicitaciones a Baile del Sol por contar con esta joya en su catálogo) de la que honestamente pienso que ni la portada tan anodina, ni el título, que no dice nada, le benefician en lo más mínimo. 

Pero ¿de qué va Stoner? Pues mirad, os lo voy a decir con una frase de Tom Hanks, sí, el mismo, el famosísimo actor: “Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado.” 


Francamente, pese a todas las alabanzas que he leído de la crítica profesional sobre el libro, ninguna me ha parecido tan directa y acertada como la de Tom Hanks, porque en realidad eso es Stoner, la historia de un tipo que se convierte en maestro, así de simple y así de fascinante.

Varias cosas me han llamado la atención de la novela. La primera es la pericia del escritor al condensar en tan pocas páginas toda la vida de una persona. Hay escritores que para eso mismo habrían llenado 1000 páginas y probablemente les habría quedado un folletín de mucho cuidado, pero este hombre ha sido capaz de hacerlo gracias al detalle preciso, al uso más que concreto (que no simple) de los sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios... Una prosa eficaz, la más adecuada, la perfecta elección de las palabras y la perfecta conjugación de frases consiguen que se llegue a transmitir toda la vida de un personaje en un libro que no llega ni a las 250 páginas. Y eso no es solo economía del lenguaje, porque se puede economizar pero no acertar en la elección del vocabulario, es sentir que ninguna palabra podría haber sido más acertada que la escrita, sentir que ninguna otra expresaría de forma tan clara lo narrado. Desde aquí me gustaría felicitar también al traductor de la novela porque os puedo asegurar que no me he encontrado ninguna palabra ni expresión que sonara fuera de lugar, de manera que también un bravo para él.

Stoner es una historia sencilla, escrita de forma amena, entretenida, fluida, y además fácil de leer, y con todos esos atributos que para muchos ya serían suficientes para tildar una novela como de mediocre, siente el lector sin embargo que tiene en sus manos un libro con sabor a buena literatura, lo que demuestra que no hacen falta frases despampanantes para lograr una buena novela, lo que hace falta es talento y buena técnica, y sin duda John Williams los posee.

Pero la mayor genialidad de Stoner es precisamente su personaje, William, cuyo apellido da vida al título; y aquí sí que me atrevería a ir más allá. Para muchos las novelas de personajes son las buenas novelas de verdad, y si esto es así, Stoner es entonces una obra maestra. Y no deja de ser irónico porque el protagonista es un tipo de un gris apagado, anodino, triste, cobarde, resignado, acomodadizo. Un personaje que parece puesto para verlas venir y aguantarlas sin más, sin reaccionar, carente de interés y entusiasmo excepto por la literatura; con un carácter que parece impropio de una persona curtida en el mundo de las letras pero que no es sino un fiel reflejo de su pasado, herencia de sus padres, de esa tierra que le dejó para siempre una impronta de granjero del Missouri más profundo y deprimido.

Pero William Stoner es algo más, y ahí radica la grandeza del personaje, porque esa especie de acomodo también le sirve para encarar con una inmensa dignidad los palos que le da la vida (sublime cómo se enfrenta a su enfermedad), una persona que en un momento dado sí supo reaccionar al abandonar sus estudios de agricultura por los de literatura. Un personaje que en el fondo todo lo hace por amor, la causa más noble por la que se puede hacer algo en esta vida, amor a la literatura, sí, pero amor al fin y al cabo.

Además Stoner es un tipo íntegro y noble y lo demuestra, una vez más, por amor a su profesión. El ejemplo más claro de esa integridad se refleja en una de las escenas más soberbias, fascinantes y con más ritmo narrativo de toda la novela en la cual se enfrenta, aunque sea de un modo muy particular, por causa de un alumno a sus compañeros de departamento aun sabiendo lo negativo que eso puede resultar para su carrera. El amor a la literatura volverá a triunfar nuevamente sobre el amor carnal que siente por una amante en la que encuentra una vía de escape a su fracasado matrimonio. El amor, siempre el amor... pero en este caso al que siente como el más poderoso: su profesión, sus letras. El amor también está presente cuando conoce a su esposa, en la relación con su hija, un personaje que te encoge el corazón porque la sigues desde que nació y cuando ves en lo que se ha convertido, en otra víctima más de las circunstancias, sientes una lástima infinita.

El final del libro es una maravilla. Es un final tan esperado como trágico y tan emotivo que sobrecoge. Contenido como toda la prosa del autor pero narrado con tanta musicalidad, tanta poesía y tanto lirismo que el nudo en la garganta no hay quien te lo quite.

Stoner es una lectura triste pero entrañable, corta pero intensa. Soberbiamente narrada, reflejo de un estado de ánimo de eterna melancolía y con un desenlace sublime. De verdad, hacedme caso: Stoner es un prodigio. 



viernes, 20 de diciembre de 2013

La otra mecanógrafa

La otra mecanógrafa

Suzanne Rindell
Editorial: Lumen (marzo 2013)
Traducción: Aurora Echevarría Pérez
Ficción moderna y contemporánea
ISBN: 9788426421319
384 páginas


Sinopsis editorial

En 1922, la jornada laboral en la comisaría del distrito del Lower East Side, en Nueva York, transcurre al ritmo impuesto por una nueva ley que prohíbe la producción, venta y transporte de bebidas alcohólicas.
El trabajo se va acumulando, pero Rose Baker no se queja: es mecanógrafa de profesión y su tarea consiste en escuchar y reproducir fielmente las palabras de los criminales que cada día desfilan por el edificio. Robos, sobornos y delitos de sangre son su pan de cada día, así que parece una mujer difícil de impresionar, pero todo cambia la mañana en que Odalie entra a formar parte del equipo: mientras Rose lleva el pelo castaño recogido en un discreto moño, Odalie se atreve a estrenar melena a la garçonne, a fumar y a frecuentar los mejores restaurantes, sin preocuparse demasiado por la cuenta. Su mirada fascina a hombres y mujeres, y Rose cae en sus redes, viviendo con ella los placeres ocultos que reserva la ciudad de Nueva York a quien sabe disfrutar de lo bueno.
¿Qué es mentira y qué verdad en la vida de Odalie? Habrá que leer hasta la última página para entender un juego perverso, deudor de la novela negra y del mejor cine, que el talento de Suzanne Rindell convierte en gran literatura.


La otra mecanógrafa es la primera novela de Suzanne Rindell, escritora norteamericana de la que poca información puedo ofrecer porque no se dice gran cosa de ella en el libro. Lo que sí se puede apreciar de la fotografía es que además de joven es de las escritoras más guapas que he visto (momento frivolidad al canto). Cuando vi este libro entre las novedades de Lumen me llamó la atención, no solo porque los libros de esta editorial casi siempre despiertan ese interés en mí sino porque la sinopsis me resultó realmente atractiva, pero sucede que con frecuencia intento ser cauta y no me lanzo a la caza y captura hasta que no me encuentro con alguna reseña positiva de alguien que me merezca confianza, y es ahí cuando entra en juego la maravillosa reseña de Carmina en su blog De tinta en vena y que os invito a leer porque Carmina escribe de maravilla.

Empezaré diciendo que el libro en su conjunto me ha gustado mucho aunque ha habido un par de cosas que no me han terminado de convencer, sin embargo me parece que para ser una primera novela y al tratarse de una escritora tan joven la historia está más que conseguida.


La historia la narra la protagonista, Rose, en primera persona. Nos va relatando su trabajo diario como mecanógrafa en la comisaría, nos cuenta que se crió en un orfanato, nos da pistas de que su situación actual es bastante extraña (¿está loca?, ¿presa?, ¿dónde?) y cómo su insípida existencia dio un giro radical cuando entró en escena ese personaje arrollador que es Odalie: la otra mecanógrafa. Casi todo en este libro es narración y los diálogos tienen poca presencia, algo bastante usual en las novelas narradas en primera persona y que a mí particularmente me fascinan. La forma de narrar de esta escritora me ha gustado muchísimo. Me ha resultado excelente su modo de retratar el ambiente de los años 20 y es realmente buena preparando y creando los momentos de tensión psicológica, de intriga. Sin embargo es en la estructura del libro donde a mi parecer la novela flaquea un poco. Me explico. La narradora desde prácticamente el principio de la novela anticipa, es decir, nos dice que algo pasó con Odalie, así que el lector ya sabe que algo ha pasado pero no sabe qué y está deseando saberlo, y digamos que hasta bien avanzado el libro la autora consigue su propósito y tiene al lector completamente rendido a sus pies deseando saber qué es lo que ocurrió. 


Sin embargo llega un momento del libro en el que las protagonistas (Rose y Odalie) se van de viaje y entran en juego nuevos personajes, y es aquí donde empecé a mosquearme. Que un autor te saque de sopetón del ambiente en el que te ha metido durante tantas páginas justo cuando ya crees que es el momento de saber algo más -de que se vayan descubriendo cosas- y te presente nuevos personajes y otra vez nuevas descripciones de ambientes… pues es como si te echaran por encima un jarro de agua fría. Seguí leyendo obviamente (aunque algo mosqueada) porque quería saber a dónde iba a ir a parar esa extraña relación entre las dos mecanógrafas; porque esa es otra: la narradora juega en todo momento con una especie de ambigüedad sexual que a mí por lo menos me ha tenido muy intrigada. Y aunque "mosca" no te queda más remedio que seguir leyendo si quieres saber qué es lo que ha ocurrido y porque, dicho sea de paso, esta mujer escribe tan bien que hasta su lista de la compra sería interesante de leer. 


Pasadas otras tantas páginas volví a reconciliarme con la novela, más que nada porque uno de los nuevos personajes secundarios -uno de los que descubrimos en ese viaje- da mucho juego y vuelve a incrementar la tensión en la historia (de hecho, al final va a tener mucho protagonismo) y además de todo, las dos protagonistas acaban su viaje y regresan a su rutina diaria, que es la que verdaderamente intriga al lector y de la que nuca debió haber salido. Hay otra cosa que tampoco me ha terminado de convencer y es que en un momento dado la autora nos planta una escena sabrosísima entre el teniente de la comisaría y Rose, la protagonista, y todo indica que va a llevarnos a alguna parte y sin embargo no conduce a nada, y francamente, me habría encantado que así fuera porque está planteada de forma tan resultona la relación entre ambos que creo que se le podría haber sacado mucho más partido y el lector sin duda lo habría agradecido.


Estos pequeños fallos que le he encontrado a la historia (ese viaje que podría haberse evitado y ese dejar al lector con la miel en los labios con las escenas entre el teniente y Rose que no conducen a ninguna parte) me hicieron pensar durante la lectura que la autora tenía una idea brillante que hasta bien entrada la novela la supo aprovechar magníficamente pero que llegado el momento de avanzar ni sabía dónde se había metido ni cómo iba a salir de ahí, quedándome la sensación de que iba como a la deriva por derroteros poco acertados a ver qué pasaba, algo así como si no tuviera la trama perfectamente estructurada antes de empezar a escribir el libro.


El libro vuelve a resurgir cuando las protagonistas regresan del viaje (y estoy cansina hoy porque eso ya lo he dicho) y se desarrolla correctamente hasta que... Y aquí viene el último pero: hasta que llega el final. Un final que no ha hecho más que corroborar las dudas que los fallos que he señalado me hicieron temer: que la misma autora se podría haber perdido entre su propio libro y no sabía cómo salir de ahí. Veréis, el final no es que sea malo ni desacorde con el devenir de la historia pero no es un final de órdago, no es de esos que te quitan el hipo; creo que tanto y tanto anticipar ha jugado en su contra porque el lector espera lo más y luego se queda... un pelín desinflado. No quiero dar más pistas porque corro el riesgo de destripar la novela pero me ha recordado a una famosísima película de intriga de los noventa en la que el final dio mucho que hablar porque cada uno daba su versión de los hechos, nadie tenía claro qué era verdad, qué era mentira, si era ésta o era aquélla… O eso o que yo soy muy tonta y no he sabido entenderlo, que también puede ser.


Igual he sido demasiado tiquismiquis con el libro porque lo cierto es que la novela en su conjunto es bastante buena; su prosa es elegante sin caer nunca en el adorno excesivo, la recreación del ambiente es de diez y las personalidades de las protagonistas, sobre todo la de Rose, son fascinantes; es solo que creo que de haber pulido un poquito más la estructura del libro y de haber cerrado con un final más certero, la historia habría sido redonda del todo.