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viernes, 10 de enero de 2020

El extranjero (Ilustrado)

El extranjero (Ilustrado)
Título: El extranjero (Ilustrado)
Título Original: (L’Étranger, 1942)
Autores: Albert Camus, José A. Muñoz
Editorial: Alianza
Colección: Libros Singulares

Copyright:
© 1942, Éditions Gallimard
© 2013, Alianza Editorial, S. A.
Traducción: José Ángel Valente
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición, Abril 2013
ISBN: 9788420675206
Tapa: Dura
Etiquetas: contemporánea, muerte, filosofía, libros ilustrados, literatura francesa, novela, reflexiones, surrealismo, existencialismo, Argel
Nº de páginas: 144
































Argumento:

La obra transcurre en Argelia, a mediados del siglo XX, y narra la historia de Meursault, un hombre en apariencia común, desde que recibe la noticia de la muerte de su madre hasta que ingresa en prisión condenado por asesinato. (Argumento propio, no el editorial)
Ilustrado por José A. Muñoz

 Opinión:
 Perpleja he quedado tras la lectura de "El extranjero", del premio nobel de literatura Albert Camus. Puedo asegurar que en mi vida se ha cruzado en mi camino un personaje literario tan "insólito" como Meursault, el protagonista del libro.
"El extranjero" es un libro extraordinario, un libro que tengo claro que volveré a leer y no precisamente por contar una historia maravillosa y con un final de "vivieron felices y comieron perdices", sino por ver si puedo dar respuesta a todos los interrogantes que su lectura me ha deparado.
Que nadie se asuste ante la etiqueta "filosofía". Esto no es un tratado plúmbeo e inaccesible. Es una historia muy breve, apenas 144 páginas estructuradas en dos partes con sus correspondientes capítulos. El libro está narrado de manera asequible, es de fácil lectura (la hondura está detrás de las palabras) y no hay frases largas ni despampanantes construcciones gramaticales, sino que abundan las cortas, pero advierto, son tan directas y contundentes que impactan en el lector como si fueran balazos.
Meursault, el protagonista, adopta el papel de narrador en primera persona y nos va describiendo de forma lineal y cronológica los acontecimientos de su vida desde que sabe de la muerte de su madre hasta que es juzgado y condenado por asesinato. Todo en su vida está caracterizado por la misma apatía: su amistad con Raymond, el vínculo con su novia Marie, la relación con su jefe... Tampoco siente pena ni remordimiento por el crimen que cometió y que achaca de forma casi suicida a factores como el sol o el calor, como si todo en su vida estuviera dominado por el azar o las inclemencias del tiempo y él no tuviera manera de evitarlo, o no quisiera.
Pero lo más impactante es que esa conducta será la misma que tendrá durante el juicio en el que se le acusa de asesinato (juicio que Camus retrata como una farsa), una conducta dominada no por el miedo ante lo que se le avecina sino por el aburrimiento, por la incomprensión, por la perplejidad. Meursault es un hombre impasible, apático, indiferente. Desde el comienzo del libro se perfila su extraña actitud ante la vida, es mucho más que un extranjero, es como una criatura de otro planeta, o un autómata. La primera prueba de ello la tenemos en la frialdad con la que relata la noticia de la muerte de su madre, frialdad que marcará su porvenir al ser usada como argumento principal por la justicia cuando más tarde se le condene por asesinato: "Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé. He recibido un telegrama del asilo: «Madre fallecida. Entierro mañana. Sentido pésame». Nada quiere decir. Tal vez fue ayer". (Pág. 7)
Un principio parco y contundente que asesta un golpe al lector al enfrentarlo ya en las primeras líneas de esa manera tan despiadada a la muerte, como despiadada será a ojos del lector la reacción del protagonista ante la noticia y ante todo lo que le sucede después. Meursault es el fiel reflejo del existencialismo más vacío, de la filosofía del absurdo, del inconformismo con los patrones sociales y políticos del momento, y de la vida como algo inabordable.
"El extranjero" es una profunda reflexión sobre la condición humana bajo un manto de engañosa sencillez, una meditación sobre un mundo condicionado y sin esperanza; un libro cuya lectura recomiendo encarecidamente y, a ser posible, con esta edición especial conmemorativa de Alianza Editorial, profusamente ilustrada en blanco y negro por el argentino José A. Muñoz y que hace que su lectura sea todavía más grata, si es que tal cosa es posible. Una maravilla, no se lo pierdan.
Mar Gázquez

(Esta reseña la publiqué inicialmente en Anika entre Libros)

martes, 24 de junio de 2014

LA EXCEPCIÓN

Muy buenas a todos:

Tengo un buen puñado de reseñas publicadas en Anika entre Libros y mi intención es ir subiéndolas poco a poco al blog. Hoy le toca el turno a La excepción, de Auður Ava Ólafsdóttir, un libro que como veréis me gustó muchísimo y que os animo a leer si os gustan las historias sencillas, placenteras y bien escritas; sin duda, una de mis mejores lecturas en lo que va de año. 
¡Hasta pronto, amigos!



Título: La excepción
Título original: (Undantekningin, 2012)
Autor: Auður Ava Ólafsdóttir
Editorial: Alfaguara
Colección: Literaturas

Copyright:
© Auður Ava Ólafsdóttir, 2012
© Santillana Ediciones Generales, S.L., 2014
Traducción: Elías Portela
Edición: 1ª Edición: Marzo 2014
ISBN: 9788420415185
Tapa: Blanda
Etiquetas: Novela contemporánea, realista, sentimientos, mujeres, humor, homosexualidad, matrimonio, familia, separaciones, escritores, Islandia, literatura islandesa.
Nº de páginas: 296 


Argumento:

El mundo parece desmoronarse para María cuando una Nochevieja su marido le dice: "Tú serás la última mujer de mi vida". El problema viene cuando a continuación le dice que la deja por otra persona, no por otra mujer sino por un hombre. 

María tiene que asimilar la noticia y enfrentarse a la nueva situación a la vez que descubre que su padre biológico quiere verla y conocer a sus nietos, unos mellizos de dos años.
María se siente perpleja, perdida, aturdida y más frágil que nunca. Perla, su vecina, una peculiar consejera matrimonial y escritora "fantasma", será su gran apoyo en esos duros momentos.

Opinión:

Hacía tiempo que no me pasaba con un libro lo que me ha ocurrido con “La excepción”: demorar a conciencia su lectura para disfrutarla durante el mayor tiempo posible. Me ocurrió desde las primeras páginas, cuando atisbé que me encontraba ante un gran libro a pesar de su aparente sencillez, y no me equivoqué porque ha sido una de mis mejores lecturas en mucho tiempo.
De este libro me ha gustado absolutamente todo: la escritura, la trama, las subtramas, su suave ritmo narrativo, la forma tan delicada con que trata los temas relativos a las minorías sociales, su desarrollo, los personajes, la portada, la edición, la magnífica traducción, la ausencia de erratas... No es poca cosa, ¿verdad?
Y mientras lo leía no dejaba de preguntarme qué habría sido de esta historia en otras manos porque, no nos engañemos: un marido que sale del armario, un padre biológico que aparece de repente y en el peor de los momentos, un vecino guapísimo que empieza a dar señales de vida cuando María se queda sola, una vecina enana… ¿No parece acaso un folletín de cuidado? Pues nada más lejos de la realidad; es más, la propia autora se ríe a través de sus personajes precisamente de eso (y ahí lo dejo).
Me he divertido muchísimo con esa ironía que sobrevuela sus páginas, como por ejemplo con esas sutiles críticas a la novela policiaca que la autora pone en boca de Perla (la vecina escritora) y que dan la sensación de que quien realmente está hablando no es el personaje sino la propia autora haciéndose eco en un guiño irónico de la avalancha de novela policiaca que nos llega desde esas tierras tan gélidas como la suya.
La caracterización de los personajes me ha fascinado; de carne y hueso, llenos de matices y sin caer lo más mínimo en los clichés. María, los mellizos, incluso el marido que al principio cae mal por ser el "culpable" de que la vida de María se desmorone, los padres... Pero si hay un personaje que me ha conquistado por completo ha sido Perla, la vecina de María, por el toque humorístico, a veces tan negro, que fluye cada vez que habla y que en tantas ocasiones me ha hecho reír, pero también por su sensibilidad y su ternura; es imposible no cogerle cariño. Perla es además especial porque es enana y me ha agradado muchísimo la forma tan natural con la que se trata el tema en el libro, huyendo de la exageración o la compasión.
Me he emocionado con este libro, me ha hecho pensar y encima me ha hecho reír. Un libro que no exagero si digo que me ha tenido "secuestrada" hasta la última página y sobre todo, un libro que he leído con una sensación tan placentera como hacía tiempo que no experimentaba con una lectura.
© Anton Brink
Dicen que "La excepción" es el mejor libro de Auður Ava Ólafsdóttir, yo no lo puedo corroborar porque no he leído los anteriores pero lo que sí puedo afirmar es que esta novela me ha seducido por completo. 



lunes, 24 de marzo de 2014

La dama de las camelias


Recupero para compartir con los que de vez en cuando merodeáis por aquí esta reseña que publiqué hace tiempo en Anika Entre Libros y cuya lectura me resultó muy grata. Espero que os guste.


LA DAMA DE LAS CAMELIAS      
(La Dame aux Camélias, 1848)
Alexandre Dumas

Editorial Nocturna Ediciones
Colección Noches Blancas
© Nocturna Ediciones, S.L., 2012
Traducción de José Manuel Fajardo
1ª Edición, abril 2012
Género y tags: Novela Romántica, Clásicos, Drama, Ilustraciones, Francia. Literatura francesa.
ISBN: 9788493975029
315 Páginas




Cuando Armand Duval, un joven de familia acomodada, se encuentra por primera vez con la bella cortesana parisina Marguerite Gautier, se enamora perdidamente de ella. De familia conservadora, Armand se encontrará con muchas oposiciones que intentarán impedir que esa relación salga a flote. Celos, lujo, penurias económicas y una incurable enfermedad, conforman una trágica pero bella historia de amor que traspasará las fronteras de la muerte. (Argumento propio).


Tenía unos diez años cuando escuché por primera vez el nombre de La dama de las camelias. La que era entonces mi profesora de religión, monja para más señas, nos contaba entre risitas que en su juventud leía a escondidas la obra de Alexandre Dumas (hijo). Cómo me he acordado de aquellas palabras mientras leía el libro preguntándome qué pensaría mi inocente profesora si viera las novelas que copan hoy los primeros puestos de venta.

La obra que le dio el reconocimiento a Alexandre Dumas (hijo) en su momento estuvo censurada (al menos la versión teatral) y pese a que más adelante se levantó la prohibición, seguía siendo para según qué determinado tipo de mentes una novela prohibida. Hoy día, sin embargo, resulta blanca blanquísima de pura inocente.

Mucho ha llovido ya desde entonces y como de vez en cuando siento la necesidad de intercalar entre mis lecturas algún clásico, esta vez le tocó el turno al libro por el que se recordaría al hijo del creador de las inmortales El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros.

Todo el mundo conoce la historia de La dama de las camelias y yo no soy una excepción, así que me enfrenté al libro a sabiendas de que probablemente no descubriría nada nuevo. Óperas como La Traviata de Verdi y películas como Moulin Rouge o la clásica de George Cukor nos han acercado, si bien no todas de forma literal, a la trágica historia de amor de Marguerite Gautier.

La dama de las camelias fue publicada en 1848 y se encuentra a caballo entre el Romanticismo y el Realismo. Ambientada en París y alrededores comienza directamente con los funerales de la protagonista Marguerite Gautier, de manera que el lector ya sabe a lo que se enfrenta: nada de happy end.

A lo largo de sus veintisiete capítulos y de la mano de dos narradores, el propio enamorado Armand Duval y un narrador que se convertirá en el escritor de su historia, conoceremos el breve pero intenso amor entre Armand y Marguerite, el lujo y las penurias económicas, los convencionalismos, las amistades interesadas, el desenfreno y la enfermedad.

Pese a las reflexiones y disertaciones tan propias de los clásicos acerca del amor o la hipocresía de la época, está escrita con un lenguaje sencillo, directo y asequible a todo tipo de lector, por lo que más de uno descubrirá que no todas las obras que han resistido el paso del tiempo son necesariamente plúmbeas o insufribles. El libro se lee con suma avidez e interés y cuando menos te los esperas, la novela ha tocado a su fin.

Romanticismo a raudales sí, y también pasajes que al lector actual le parecerán cursis y provistos de demasiada teatralidad tal vez, pero también un realismo apabullante nacido del retrato de una sociedad hipócrita que da carta blanca a que los señores de noble cuna tengan mantenidas por doquier pero que no consiente que esas relaciones puedan ir más allá del encamamiento.

No ha sido mi disfrute producto exclusivamente de la historia en sí, sino que mucho han tenido que ver las preciosas láminas a color (obra de E. Planas y A. Mestres) con que está ilustrada esta edición de Nocturna, además de por otras más pequeñas en tonos de gris que confieren una gran belleza al libro (de hecho más de una vez he interrumpido la lectura simplemente para deleitarme en las ilustraciones).

La edición viene además provista de un prefacio escrito por el Nobel André Maurois que, entre otras cosas, nos acercará al resto de la obra de Alexandre Dumas (hijo). Sin embargo la mayor sorpresa me la ha deparado el postfacio escrito por el propio traductor de la novela, el también periodista y escritor José Manuel Fajardo, en el que explica con detalle la verídica historia de amor entre la cortesana Marie Duplessis y Alexandre Dumas (hijo) y que dio lugar a La dama de las camelias. Es fácil comprender entonces que la pluma de un Alexandre de tan sólo veinticuatro años pudiera dar a luz a una historia tan sentida.

Alexandre Dumas (hijo)
Una vez saldadas mis cuentas pendientes con Alexandre Dumas (hijo), me sigo quedando con el padre por la sencilla razón de que me atraen más los ingredientes de sus novelas (justicia, venganza, aventuras…) que los amoríos, y pese a todo, recomiendo la lectura de la obra más famosa de Dumas hijo porque sencillamente creo que es un libro de los que hay que leer.

miércoles, 23 de enero de 2013

EL ECO DE LAS CIUDADES VACÍAS

Recupero para compartir con vosotros la reseña de la que fue una de mis mejores lecturas del pasado año y que publiqué en noviembre para Anika entre Libros. Os invito a conocer esta conmovedora historia y a descubrir la bella prosa de esta escritora canadiense de ascendencia china.


EL ECO DE LAS CIUDADES VACÍAS
(Dogs at the Perimeter, 2011)
Madeleine Thien

Editorial Galaxia Gutenberg
Colección Galaxia Nova

© Madeleine Thien, 2011
© Galaxia Gutenberg, S.L., 2012
Traducción de Vicente Campos
1ª Edición, octubre 2012

Género y tags: Novela, intimista, contemporánea. Drama. Dictadura, Golpes de Estado. Genocidios. Jemeres rojos. Camboya. Literatura canadiense.
ISBN: 9788415472100
224 Páginas


Argumento

Janie, investigadora de neurología en Montreal, abandona repentinamente a su marido y a su hijo y se refugia en la casa de su amigo y mentor Hiroji Matsui, recientemente desaparecido y cuyo único objetivo desde hace treinta años es encontrar a su hermano James.

En un principio, la huida de Janie es un enigma, está pasando por una crisis pero no se saben las causas. Poco a poco iremos conociendo el trauma que arrastra desde hace tres décadas, cuando siendo una niña fue víctima del brutal régimen que los jemeres rojos impusieron en Camboya.
(Sinopsis propia)


Comentarios

Es tan profunda la huella que me ha quedado tras la lectura de este libro, que temo que mis limitaciones a la hora de reseñarlo no consigan hacerle la justicia que se merece. Con poco más de doscientas páginas y sin ser un libro histórico, Madeleine Thien me ha llevado al corazón mismo de la Camboya de los setenta y al horror que sufrieron los casi dos millones de personas que desaparecieron en un genocidio inexplicablemente mucho menos conocido que otros que la literatura y el cine tantas veces nos han contado, y al que inconcebiblemente la propia comunidad internacional ha dado la espalda hasta hace poco.

El título de El eco de las ciudades vacías fue sugerido por la propia autora para la edición en castellano de su libro, un título mucho más elocuente y demoledor que el original porque consigue expresar el eje mismo del régimen instaurado por los jemeres rojos en Camboya desde 1975 a 1979, cuando en aras de implantar su terrorífica utopía agraria comunista, evacuaron las ciudades dejándolas completamente vacías.

La novela comienza con la desaparición de Hiroji, y nadie parece darle importancia excepto Janie. La búsqueda de indicios sobre el paradero de su amigo será el desencadenante que traerá (aunque nunca se ha ido) el pasado de Janie a su memoria.

Los protagonistas de esta historia, Hiroji y Janie, son ficticios, pero podrían ser reales porque dan voz a muchas vidas camboyanas. Janie es incapaz de convivir con el pasado, incapaz de encontrar su sitio como madre y esposa. Adora a su hijo y sin embargo no encuentra la forma de desempeñar correctamente el papel de madre. Tenía diez años cuando los jemeres rojos se alzaron con el poder en Camboya y la sacaron de su casa junto a su familia para llevarla a los campos que más tarde se conocerían como los campos del terror. Janie lucha contra todos sus fantasmas y sobre todo contra ese sentimiento de culpa por haber sobrevivido al horror del que su familia no consiguió escapar. Su dolor solo encuentra consuelo en Hiroji, quien vive desde hace treinta años con la obsesión de encontrar a su hermano James, desaparecido en Camboya en 1975.

Una de las cosas que predicaba el régimen de los jemeres rojos era la individualidad entendida como el desapego a la familia y a los amigos. El único vínculo posible era con el partido, al que llamaban Angkar: La Organización. Las víctimas eran despojadas de su identidad, se les cambiaban incluso los nombres y Madeleine Thien utiliza esa circunstancia para estructurar el libro titulando cada capítulo con un nombre: Janie, Hiroji, Mei… De esa forma iremos dando saltos en el tiempo en una narración no lineal que alterna pasado y presente, y va dosificando la información al lector sobre los motivos que conforman el presente de los protagonistas, marcado por el vacío, la ausencia o la pérdida de la propia identidad.

Sus descripciones del terror son a veces casi oníricas, llenas de imágenes y evocaciones, con mucha contención en los detalles escabrosos. Auténticos balazos emocionales que sin embargo evitan contar el clímax del dolor, dejándolo en suspenso, en manos de nuestra imaginación o de nuestros conocimientos sobre el infierno que fue la dictadura de Pol Pot.

Esta técnica narrativa no es fácil de seguir, para algunos lectores puede ser incluso un escollo porque hay veces que no se sabe a ciencia cierta qué es realidad y qué es sueño, qué es presente y qué es pasado, pero que a la vez resulta tremendamente adecuada para la historia. Es un libro que hay que leer despacio, con tranquilidad y concentración porque requiere que el lector aporte un poco de esfuerzo, que ponga de su parte.

El lenguaje de esta autora canadiense es bellísimo, casi poético. Su prosa impresiona tanto como los hechos que cuenta, resultando casi inconcebible que narrando sucesos tan dramáticos se pueda disfrutar tanto con la lectura. Madeleine Thien transmite tanta comprensión y compasión por sus personajes, espejo de tantas y tantas víctimas, que pareciera que ella misma hubiera sufrido el infierno en sus propias carnes, que el libro fueran las memorias de los supervivientes en lugar de un relato de ficción. 



Madeleine Thien (c) Babak salari

El eco de las ciudades vacías es un libro demoledor, impecable y bellísimamente escrito, que da voz a todas esas víctimas olvidadas, y que consigue conmover, emocionar y remover como pocos. 


martes, 18 de diciembre de 2012

EL SISTEMA VICTORIA


                                      (Reseña publicada en Anika entre Libros)

EL SISTEMA VICTORIA
(Le Système Victoria, 2011)
Éric Reinhardt

Editorial Alfaguara
Colección Literaturas
© Éditions Stock, 2011
© Santillana Ediciones Generales, S.L., 2012
Traducción de Manuel Serrat Crespo
1ª Edición, Junio 2012
Género y tags: Novela erótica, Thriller romántico. Adulterio, Globalización. Literatura francesa.
ISBN: 9788420411415
432 Páginas




Argumento
  
David es un arquitecto casado y con dos hijas. Soñador e idealista, se siente un hombre frustrado. Encargado de la dirección de obra de la torre más alta de París, se verá además sometido a muchas presiones.
 
Victoria, la  atractiva y poderosa directora de Recursos Humanos de una multinacional, es una mujer voraz e implacable tanto en el sexo como en los negocios.
 
Cuando se conocen de modo casual en un centro comercial, entre ellos se creará una peligrosa y destructiva relación abocada al fracaso desde el principio.

 Comentarios
 
El sistema Victoria es un libro complejo, mucho más de lo que puede parecer por su sinopsis y su portada. Encasillarlo como thriller romántico (como se nos presenta) o  incluso como novela erótica, sería caer en la banalización, máxime si por literatura erótica entendemos lo que hoy día copa los primeros puestos de venta en las librerías.

Es difícil por tanto encuadrar este libro. Un juicio sumarísimo podría ser “la trágica historia de un adulterio en la era de la globalización”.  Suena extraño, pero extraña es la historia de los protagonistas. Es un libro diferente, una apuesta arriesgada. Los franceses parecen haberse rendido ante esta historia, candidata en 2011 a los premios Goncourt -el más prestigioso de las letras francesas- y Renadout. Pero a mí no me ha cautivado.

David es un soñador, un idealista. Se cree un cazador y siempre va en busca de la presa fácil: mujeres de una noche que no impliquen mayores compromisos. Cuando conoce a Victoria en un centro comercial, la sigue durante horas hasta lograr entablar una conversación con ella.
David no despierta simpatías en el lector. Por estar con Victoria el día de su primer encuentro no acude al cumpleaños de su hija pequeña y luego tiene la osadía de echarle en cara a su mujer que se lo pasaran bien sin él. Tampoco Victoria será lo que parece y despertará aún menos simpatías.
 
El propio David lleva la voz narradora en primera persona, alternando los avances en su relación con Victoria y los avatares diarios a los que se enfrenta en la construcción de su obra, con recuerdos del pasado. También desde las primeras páginas sabemos que todo acaba mal, que Victoria está muerta y que el propio David fue sospechoso.
 
Al principio su relación está basada exclusivamente en el sexo, descrito de forma muy explícita por Reinhardt, con detalles que a veces causan repulsa en lugar de sensualidad, fundamentalmente por esa obsesión del autor por relatarnos numerosas escenas masturbatorias del protagonista.

A modo de metáfora y siguiendo la línea del libro (la historia es en sí una metáfora), la pareja pasará a contar con un nuevo miembro, la globalización, conformando un extraño nage à trois donde el sexo seguirá estando presente y cada vez será más desenfrenado, pero en donde extensas conversaciones, muchas de ellas a modo epistolar pero en la era de la tecnología -por correo electrónico y teléfono móvil-, sobre política, capitalismo o economía, serán objeto de cada vez más y más protagonismo.

David empezará a nadar a dos aguas, se moverá cada vez más entre el deseo por Victoria y el rechazo que le produce su ambiciosa y superficial visión de la vida. Reinhardt ha invertido los clásicos roles y desplegará en David su parte más femenina, pasando a ser el cazador cazado, la víctima. Victoria es la otra cara de la moneda: el poder, el lujo y la vida basada exclusivamente en la búsqueda del placer, la ausencia de culpa y remordimientos. Se sabe que tiene cuatro hijas, pero no se dedica ni una sola línea a describir un mínimo contacto con ellas. Su papel de madre no tiene cabida en esta historia.

El ultraliberalismo de ella choca radicalmente con el liberalismo de izquierdas que predica él. Un ejemplo de esta inversión de los roles habituales lo encontramos en gestos como el que siempre pague ella -el hotel, el restaurante…- o que David no consiga llegar al orgasmo.

Hay partes en el libro muy interesantes, como cuando David narra el noviazgo con su mujer, su enfermedad o la relación con sus suegros. Ese relato consigue atrapar al lector y le insufla ganas de seguir leyendo. Lo mismo sucede cuando David relata los avatares de la construcción de su obra, retratando fielmente el escritor los entresijos del mundo de la construcción a altos niveles. Lo que ocurre es que esas partes interesantes son solo pequeños nudos de interés y no resultan bastantes para que la lectura del libro deje huella.  

Reinhardt escribe bien, se palpa su cultura y su compromiso e implicación en temas sociales, lo que unido a que anticipa en varias ocasiones el trágico desenlace creando curiosidad en el lector, son las únicas armas que hacen que no se abandone la lectura del libro, por momentos plúmbeo, cargado de excesiva verborrea sobre los mismos temas y de interminables disquisiciones que ralentizan y entorpecen la lectura.

El final del libro resulta inverosímil por rocambolesco, pero en definitiva no deja de ser una metáfora más: el triunfo de la moral de David frente al sistema predicado por Victoria.


© Éric Reinhardt
El sistema Victoria es un libro complejo con múltiples reflexiones y frases laberínticas, a veces hipnóticas a veces tediosas -alabo la difícil tarea que ha debido tener el traductor de la novela- y que se deja leer (pero que nadie piense que va a ser de un tirón), con un trasunto político interesante y fielmente retratado; pero sus personajes no llegan, su historia no transmite y la sensación que queda tras su lectura es muy fría.

 

martes, 23 de octubre de 2012

EL COLECCIONISTA

                                                 (Reseña publicada en Anika entre Libros)



EL COLECCIONISTA
(Collecting Cooper, 2011)
Paul Cleave

Editorial Grijalbo
Colección Novela negra y de suspense
© Paul Cleave, 2011
© Random House Mondadori, S.A., 2012
Traducción de Albert Vitó i Godina
1ª Edición, Mayo 2012
Género y tags: Novela Negra/Thriller, Asesinos en serie, Detectives, Instituciones mentales. Nueva Zelanda. Literatura neozelandesa.
ISBN: 9788425347658
432 Páginas



Argumento

Cooper Riley es un profesor de psicología experto en criminología que desaparece de repente. Se da la circunstancia de que al mismo tiempo que Cooper, una de sus alumnas,  Emma Green, también ha desaparecido y todo apunta a que ha sido secuestrada.

Theodore Tate, un policía que acaba de salir de prisión, es contratado por su abogado, Donovan Green, para que encuentre a su hija, precisamente la desaparecida Emma, a la que Tate atropelló conduciendo en estado de embriaguez. Tate aceptará el caso para saldar así la deuda que cree tener pendiente con la familia de Emma. 

Por otro lado tenemos a Adrian Loader, un enfermo mental que tiene por afición coleccionar objetos de asesinos en serie. Pero le falta una pieza, la más importante de su colección…

La investigación de Tate nos llevará hasta Grover Hills, una institución mental que cerró sus puertas hace unos años y que esconde muchas incógnitas.

Comentarios

Pensaba que la obsesión por los asesinos en serie era patrimonio casi exclusivo de los norteamericanos, quienes continuamente nos bombardean con películas, series de televisión y libros basados en psicópatas y perturbados. Después de leer El coleccionista del neozelandés Paul Cleave, me queda claro que el fenómeno no entiende de fronteras. El escritor también sucumbe a esa fiebre que, en su caso, traslada a su ciudad natal, Christchurch, donde en medio de un calor asfixiante, asistimos a un desfile apabullante de asesinos en serie, y puedo asegurar que pocas veces he visto en un mismo libro tanto loco suelto.

El coleccionista es un libro claramente deudor de la literatura norteamericana. Al hecho de estar influenciado por el socorrido recurso de echar mano del típico asesino en serie, se suma el estar plagado de los clichés más vistos del género, no solo en cuanto a los psicópatas, también en lo tocante a los policías encargados de resolver el caso. Theodore Tate, el investigador protagonista que tiene que averiguar el paradero de Emma, tampoco consigue escapar a ese cliché: expolicía metido ahora a detective, exalcohólico, carga con el peso de la muerte de su hija pequeña, está separado de su mujer que actualmente está internada no se sabe muy bien dónde…

Este prototipo tantas veces visto funciona porque dota al investigador de un halo que lo hace más interesante, y es que las sombras siempre nos tientan más que la luz, y los pasados oscuros tienen mucho atractivo aunque la originalidad brille por su ausencia.

La trama al principio resulta bastante compleja y se hace difícil de entender. Pese a que no todos los perturbados de la historia tienen el mismo protagonismo, las continuas referencias en el libro a otros psicópatas y dementes (al parecer protagonistas de libros anteriores) como Melissa X, El trinchador, unos hermanos gemelos, el padre de los gemelos, el tío de los gemelos… hacen que el lector se encuentre un poco perdido y por ratos crea que la trama es demasiado rebuscada. Por otra parte la curiosidad del lector por saber y comprender lo que está pasando, también consigue que se devoren las páginas del libro y que éste se convierta en una especie de page-turner.

Hay que reconocer que el autor se ha esforzado y al menos en lo que al principal demente de todos se refiere, Adrian, se ha esmerado ofreciéndonos una caracterización muy profunda del personaje. Con él Paul Cleave sí ha conseguido escapar al influjo norteamericano y nos presenta a un personaje más creíble y coherente –nada que ver con el típico asesino en serie provisto de una inteligencia superior que juega con la policía trayéndola en jaque-, con un pasado muy interesante que nos lleva a conocer una jugosa subtrama donde en los extintos centros psiquiátricos todo parecía tener cabida. 

A diferencia de otros thrillers donde a medida que avanza la investigación lo que vamos conociendo es a la víctima, en El coleccionista el autor bucea en la mente de los psicópatas, especialmente lo hace con el personaje de Adrian,  y los capítulos se van alternando entre los avances de la investigación, narrados por el propio Tate, y las acciones de Adrian.

Con el experto en criminología y ahora desaparecido Cooper Riley no ocurre lo mismo, es más difuso que Adrian y al no estar tan detallado se le entiende menos; sin embargo es una clave principal en el libro porque quizá precisamente por esa falta de desarrollo literario, es el que más sorpresas regala al lector dejándolo más de una vez con la boca abierta, y eso en un thriller se agradece y mucho, porque al fin y al cabo es de lo que se trata.

Hay algunas escenas que resultan inverosímiles, me refiero por ejemplo a una en la que Tate escapa de un incendio. La facilidad con la que dobla un colchón y lo saca por la ventana es poco creíble. Es la típica escena que puede funcionar en la gran pantalla gracias al efecto visual que facilita el entendimiento de muchas cosas, pero en la literatura se requiere algo más de desarrollo. Luego hay partes donde los  descubrimientos de las pistas o la facilidad con la que Adrian sale airoso de sus acciones perturbadas, se deben más a la casualidad que a la causalidad. Se compensan porque hay otras conseguidísimas y cargadas de tensión, como una en la que Emma Green le cura unas heridas a Adrian, y que funciona a las mil maravillas porque el lector sabe que algo va a pasar pero no sabe qué y cuando pasa todavía es más sorprendente de lo que se esperaba.

La principal objeción que le pongo al libro, es que además de algún que otro error en la traducción al castellano, el texto está salpicado de laísmos y sobre todo de loísmos, circunstancia que pese a ser usual en algunas zonas geográficas no deja de ser incorrecta desde el punto de vista gramatical, y sería de agradecer que esos errores fueran subsanados en ediciones posteriores.

(c) Philip Hughes
Dicho esto, en conjunto El coleccionista es un buen thriller, cumple a la perfección el cometido para el que ha sido escrito, mantiene el interés hasta la última página, y deja con ganas de seguir leyendo a Paul Cleave. 

lunes, 15 de octubre de 2012

SECRETOS DE UNA ASESINA

                                                (Reseña publicada en Anika entre Libros)

SECRETOS DE UNA ASESINA
(Two Women, 1999)
Martina Cole

Alianza Editorial
Colección Alianza Literaria (AL)
© Martina Cole, 1999
© Alianza Editorial, S.A., 2012
Traducción de Fernando González Fernández-Corugedo
1ª Edición, mayo de 2012
Género y tags: Novela, Narrativa actual, Malos tratos, Violencia, Asesinato, Hampa, Bajos fondos, Cárcel. Londres. Literatura inglesa.
ISBN: 9788420673776
            568 Páginas

Argumento

La vida de Susan Dalston no ha sido nada fácil. Violada por su padre y rechazada por una madre egoísta y despiadada, cree encontrar la salida a todos sus males en Barry, un atractivo joven con el que formará su propia familia. Pero la historia se repite y Barry convertirá su vida en un nuevo infierno. Susan, hastiada de todo y de todos, acabará a martillazos con la vida del padre de sus hijos. Desde la cárcel donde cumple condena, conoceremos su vida, las miserias que 
la rodearon en una de las zonas más deprimidas de Londres y sus secretos más íntimos.

Comentarios

Con el thriller The Faithless Martina Cole ingresó en una especie de grupo conocido como el club de los 50 millones de libras. Según la revista The Bookseller solo 7 de los 15 escritores que forman parte de ese grupo y en el que figuran entre otros Terry  Pratchett o J.R.R. Tolkien, son escritores de novelas para el público adulto. Las novelas de Martina Cole se venden literalmente como churros y al parecer son las más solicitadas por los presos en las bibliotecas penitenciarias. Sus libros han sido traducidos a numerosas lenguas y algunos han sido adaptados para series de televisión.

Secretos de una asesina es un buen tocho que engancha bastante desde la primera página. Martina Cole sabe conectar con el lector y el libro se lee con mucho interés y agrado. Finalizada su lectura, sin embargo, tengo la sensación de que un poco de concreción le habría sentado de fábula. Creo que Cole habría podido contar lo mismo con ciento cincuenta páginas menos.

El libro comienza con un prólogo que nos presenta a la protagonista Susan Dalston en la cárcel. Por una conversación con su compañera de celda -además de por la contraportada- sabremos que está presa por asestarle a su marido 152 martillazos. A partir de ahí la historia se retrotrae a la década de los sesenta y conoceremos a lo largo de la mayor parte del libro la vida de Susan desde su infancia hasta su ingreso en prisión.

Sin lugar a dudas la parte que más me ha gustado es la que nos cuenta la vida de Susan hasta que entra en la cárcel, y afortunadamente para mí, es la más extensa de la novela. Tan cierto como que a veces se tiene la sensación de estar ante un folletín o una película de esas de domingo por la tarde, no lo es menos que la historia de la protagonista es tan desgraciada como real, porque todos sabemos que hay muchas Susan Dalston en este mundo.

Que Martina Cole se haya criado en el East End de Londres se nota y mucho. El libro recrea con mucho tino y acierto la podredumbre de los bajos fondos, donde la delincuencia, el hampa, la prostitución, los malos tratos, los abusos o la pasividad de la policía son tan protagonistas como los personajes de la novela. El lenguaje de Cole, fundamentalmente en los diálogos, es uno de los más grandes logros del libro. El uso del argot callejero y barriobajero propio de la jerga cockney de los habitantes de una de las zonas más deprimidas de Londres, rezuma verosimilitud y confiere credibilidad a los personajes. La traducción, pese a contar con algún que otro fallo, es muy meritoria al conseguir extrapolar ese argot al castellano de forma tan precisa, reflejando a través de las palabras ese mundo en que se mueven los personajes.

Es imposible no empatizar con la protagonista, al igual que es imposible no odiar a sus padres, a su marido e incluso a su abuela, quienes infligen todo tipo de vejaciones a Susan, hasta su aspecto físico y su gusto por la lectura son objeto de constantes burlas. Es de elogiar la caracterización de los personajes realizada por Martina Cole, que consigue crear en el lector esa conexión que hace que los ames o los odies, que no resulten indiferentes ni vacuos. Otro acierto de Cole, pese a que la historia se presta y mucho, es no caer en el truco de buscar la lágrima fácil, narrando escenas duras sin recreaciones, regodeos ni sentimentalismos de manual, apelando, eso sí, a la conciencia del lector para que se implique, para que sienta la necesidad de que se haga justicia, de que las cosas cambien de una vez por todas para Susan Dalston, porque la historia incomoda y remueve por dentro pero sin lágrimas ni aspavientos.

Dos objeciones le pongo a la novela. La primera ya la he apuntado y es su extensión, con menos páginas se habría recreado igualmente la historia sin perder ni un ápice de su efectividad. Este punto flaco afecta sobre todo a la parte en la que Susan está en la cárcel. Se explaya ahí la autora en personajes secundarios como los abogados y otras compañeras de cárcel que copan demasiadas páginas con hechos tan insustanciales y estereotipados como prescindibles. En este sentido el título de Alianza Editorial me parece mucho más correcto que el original Two Women, bastante desafortunado puesto que hace referencia a la compañera de celda de Susan, cuando lo cierto es que solo aparece en la parte de la prisión y poco aporta, puro relleno en definitiva. 


El otro pero radica en la evolución incoherente e inverosímil de algunos personajes. La redención es sin duda lo que el lector espera y agradece después de tantas páginas de inmundicia, pero el afán de salvación de Martina Cole pretendiendo que nos congratulemos con personajes odiados desde la primera página, además de ambicioso es irreal y le resta calidad a una historia que por lo demás atrapa y es difícil de soltar.

 

                                           

sábado, 22 de septiembre de 2012

EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA


Rescato esta reseña que publiqué en Anika entre Libros para saludar a mis compañeros blogueros y decirles que ya estoy de vuelta (con mucho pendiente, muchas ganas de pasar por vuestros blogs y muchos problemas con el nuevo diseño de Blogger que me trae de cabeza, esa es otra), y es que no se me ocurre mejor manera de hacerlo que con uno de los libros que más me han hecho reír en toda mi vida.

Muchos besos a todos y mejores sonrisas.



EL ENREDO DE LA BOLSA Y LA VIDA
Eduardo Mendoza

Editorial Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
© Eduardo Mendoza, 2012
© Editorial Seix Barral, S.A., 2012
1ª Edición, abril de 2012
Género y tags: Narrativa, Novela, Detective, Locura, Saga, Humor, Sátira, Parodia policiaca. Barcelona. Literatura española.
ISBN: 9788432210006
            272 Páginas



               Argumento 

El anónimo detective de El misterio de la cripta embrujadaEl laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras regresa a la acción en tiempos de crisis. Contra su voluntad, es decir, movido por la amistad y sin un euro en el bolsillo, vuelve a ejercer de insospechado sabueso en la Barcelona de hoy en una carrera contrarreloj por desarticular una acción terrorista antes de que intervengan los servicios de seguridad del Estado. 

Años después de dejar el sanatorio mental donde compartieron celda, Rómulo el Guapo le propone un golpe a nuestro protagonista. Su negativa y la misteriosa desaparición de Rómulo serán el arranque de un enredo para resolver un caso de repercusiones internacionales con la ayuda de un infalible equipo: la adolescente Quesito, el timador profesional Pollo Morgan, el africano albino Kiwijuli Kakawa, conocido como el Juli, la Moski, acordeonista callejera, el repartidor de pizza Manhelik y el señor Armengol, regente del restaurante Se vende perro. 

Eduardo Mendoza regresa con una sátira genial, como las que sólo él sabe hacer. En ella la fábula crea su propia verosimilitud, que es, paródicamente, la del género policial, y la de la farsa convertida en apólogo moral. No se puede contar el libro sin una sonrisa; pero es imposible leerlo sin carcajadas, y sin comprender que en la Europa en quiebra técnica que habitamos no basta con el humor dinamitero e inventivo: es preciso, además, el don de la lucidez.

(argumento editorial)

            Comentarios

Muchas veces he oído a amigos míos quejándose de que tal o cual libro que prometían risas a destajo han sido una total decepción. Yo llevo años contestándoles lo mismo: ¿Quieres reírte? Léete a Mendoza y verás si te ríes. 

El enredo de la bolsa y la vida es la cuarta entrega de la saga protagonizada por un detective loco que inició sus aventuras cuando en 1979 Eduardo Mendoza publicó la primera novela de la serie, El misterio de la cripta embrujada, novela que nos recomendó leer una profesora hace ya muchos años y que supuso mi primer contacto con el escritor catalán. Desde entonces he seguido a Mendoza con más o menos asiduidad, al más humorístico y al más serio, y nunca me ha decepcionado. Además Mendoza tiene el humilde honor de figurar en mi no menos humilde lista literaria como el autor español del que más libros he leído, el que más me ha hecho reír y el que consiguió que me reconciliara de una vez por todas con el Premio Planeta cuando en 2010 se lo concedieron por Riña de gatos.


En El enredo de la bolsa y la vida nuestro anónimo detective, que en el pasado estuvo recluido en un centro penitenciario para delincuentes con trastornos mentales, regenta ahora una peluquería en la que no entran clientes ni por equivocación, está sin blanca y subsiste a duras penas a base de Pepsi-Cola y gracias a la dudosa generosidad de sus vecinos: unos chinos que regentan un bazar, de ahí la portada del libro con un gato chino encima de un sillón de peluquería. Recibe una invitación del psiquiatra que lo trataba y se reencontrará con un viejo compañero de andanzas frenopáticas.


Desde el principio ya es imposible parar de reír con las anécdotas que su colega Rómulo el Guapo le narra al detective al ponerlo al corriente de su vida, como el frustrado atraco a un banco o el intento de secuestro del avión donde viajaba un equipo de fútbol, que me arrancaron tales lagrimones que a punto estuve de manchar el libro de rímel. Y eso nada más empezar el libro.


Las novelas de Mendoza son inolvidables, pasan los años y uno sigue acordándose de los personajes y sus majaderías. Con El enredo de la bolsa y la vida Eduardo Mendoza vuelve a dejar el listón muy alto, y pese a que aquí el doctor Sugrañes y el alcalde de Barcelona tengan poco protagonismo (¡lo que me pudieron hacer reír en La aventura del tocador de señoras!), con la presentación del personaje de la Moski en la novela o con las apariciones del Sr. Siau, el chino que regenta el bazar de enfrente, me he retorcido de risa. Con ellos y otros más de nombres tan pintorescos y simbólicos como Quesito, el Juli, el Pollo Morgan o un maestro de yoga llamado Pashmarote Pancha (sólo de escribir el nombre ya me entra la risa), el detective se verá envuelto en una trama que aparentemente consistía en averiguar el paradero de su compañero del sanatorio, Rómulo el Guapo, que desaparece repentinamente tras el reencuentro con el detective, y que adquirirá tintes insospechados donde hasta el terrorismo internacional encuentra su sitio.


Mendoza recurre a la primera persona para narrarnos las aventuras de su detective a lo largo de diecisiete capítulos cortos titulados que facilitan (aunque no hace falta) la lectura del libro. Todos están a la misma altura y no hay ninguno que se desmarque, en todos te ríes por igual y con todos se disfruta porque Mendoza es un maestro del humor pero también lo es de la calidad narrativa. El libro no conoce el aburrimiento, aquí no sobran páginas, no hay relleno que valga. El ritmo es tremendamente ágil y entretenidísimo gracias a la impresionante verborrea y oratoria del detective y sus circunloquios, y a las situaciones disparatadas en que se ve envuelto. Personajes de lo más cutre, ya de por sí cómicos, lo resultan aún más por las frases cultas que Mendoza pone en sus bocas, llenas de palabras refinadas y prácticamente en desuso.


Una trama tan absurda y con tanto dislate podría en otras manos no llegar a buen puerto, pero Mendoza es único en su género y aúna con éxito personajes ficticios tan majaderos con la mismísima Angela Merkel, a la que dota de la misma idiocia que a los demás, consiguiendo rematar a la perfección un relato tan disparatado como realista, y es que de paso (¿o no tan de paso?) Mendoza hace un análisis de la sociedad que nos rodea parodiando temas de rabiosa actualidad como la crisis del euro o la expansión de China, convirtiéndose así el libro en todo un testimonio satírico de nuestra época.


© Joan Tomás
Pocas veces he estado tan de acuerdo con la contraportada de un libro, y es que El enredo de la bolsa y la vida no se puede contar sin una sonrisa (yo la tengo mientras escribo estas letras) y es imposible leerlo sin carcajadas.  Yo que tú no me las perdería.