jueves, 27 de febrero de 2014

Clavos en el corazón

Clavos en el corazón
Danielle Thiéry, 2012

Editorial: La esfera de los Libros, 2014
ISBN: 978490600023
Páginas: 342


Hay casos como este que arruinan la vida. No hay nada que hacer, te acechan, se te quedan dentro, plantados en tu memoria y en tu corazón, como un clavo que un bromista maléfico se divirtiera en toquetear a intervalos regulares. Piensas en él cada día. No tiene nada que ver con las teorías sobre el duelo imposible o con la justicia que se hace a las víctimas, ni con la búsqueda de una verdad que se debería a las familias. Es una mezcla de todo eso, es verdad, pero esa carga la llevas sobre todo en ti. Y es a ti mismo a quien debes algo. Y no sabes por qué.

El comandante Revel jamás renunciará al caso Porte. Han transcurrido diez años pero jamás dejará de buscar al asesino del matrimonio que regentaba el bar Les Furieux y que murió acuchillado una noche de diciembre. El comandante Revel no es de los que renuncia. Además, esa misma noche de diciembre, su mujer, Marieke, desapareció después de sus clases de canto y nadie supo nunca más de ella, ni de su coche, ni de sus partituras, ni de su hermosa figura. Revel, envejecido, enfermo, adicto al tabaco y al trabajo, busca resolver el caso Porte para salvarse a sí mismo y a su hija Léa, anoréxica, encerrada en sí misma, incapaz de superar la desaparición de su madre.
Mientras tanto, el equipo de Revel, con Lazare y Bréton a la cabeza, deben enfrentarse a un nuevo caso de asesinato, el de una estrella del pop en decadencia que ha aparecido asfixiado en su mansión de Versalles.

De algún modo, ambos casos acaban ligados no solo en la mente de Revel sino en la de todo su equipo.

(Sinopsis editorial)


La reseña de este libro forma parte de la lectura conjunta que Tatty y Laky organizan en sus respectivos blogs El universo de los libros y Libros que hay que leer y por los que os invito a pasar si os apetece conocer las opiniones del resto de participantes (tan solo tenéis que pinchar en los enlaces de los blogs y os llevarán directamente a las entradas de la lectura conjunta). Quiero dar las gracias a las organizadoras -en especial a Tatty porque en su blog me sonrió la suerte y gané el ejemplar- por esta iniciativa que me ha resultado muy positiva e interesante.

Una de las cosas que me decidieron a apuntarme, además de tratarse de novela negra, es que el libro venía avalado por un premio del que no había oído hablar en mi vida, el Premio Quai des Orfèbres, pero del que me gustó que lo otorgase un jurado muy peculiar al estar compuesto por policías, jueces, abogados y periodistas.

Clavos en el corazón es una novela negra que bien se podría enmarcar dentro del subgénero policial procesal. La autora fue la primera mujer en Francia en alcanzar el cargo de comisaria de división de la Policía Judicial francesa, uno de los más altos del cuerpo policial,  y es evidente que su trayectoria laboral le ha permitido crear una novela muy realista en la que nos muestra todos y cada uno de los pasos que sigue la policía hasta resolver un caso, transcribiendo incluso los informes que se van haciendo durante la investigación. 

El lenguaje es coloquial y los diálogos suenan muy reales al utilizar la jerga propia policial pero de forma comedida, sin abusar ni abrumar al lector. Pese a la cantidad de barbaridades que durante su profesión sin duda habrá visto la autora, no hay en el libro detalles escabrosos de los crímenes cometidos, por lo que creo que puede ser una novela que guste a un gran número de lectores.

Los personajes están bien perfilados y son uno de los mayores aciertos del libro. Resultan interesantes y a la vez que se va efectuando la investigación vamos conociendo detalles de sus vidas privadas con los que es fácil sentirse identificado. Me han gustado mucho, tanto los policiales como los sospechosos y testigos, y dentro de este último grupo me ha resultado especialmente atractivo Nathan Lepic, un personaje que da mucho juego por tratarse de un joven que en el momento de los hechos tenía ocho años y que padece el síndrome de Asperger, lo que hace que sus apariciones en la novela sean interesantísimas. 

A pesar de todo lo anterior tengo que ser honesta y reconocer que la novela no me ha resultado adictiva. Me ha faltado algo que para mí es fundamental en una novela negra: que me tenga en ascuas. Mi sensación es que la autora, llevada por su profundo conocimiento de la investigación policial, ha dejado un poco de lado esa voluntad literaria de crear suspense, de crear intriga en el lector. 

Los informes finales de la investigación son fascinantes porque atan todos los cabos, esclarecen la más mínima duda que pudiera haber quedado y están impregnados de la misma sensación de realismo y veracidad que tiene toda la trama, sin recurrir a trucos ni artimañas para engañar al lector con el único fin de que encajen todas las piezas. 

En el libro hay alguna que otra errata, como cuando dice daños donde debiera decir dueños (pág. 266) y me ha chocado bastante la cantidad de puntos suspensivos y comas que hay. Algunas expresiones dan la sensación de estar traducidas de forma literal del francés aunque en castellano no tengan mucho sentido o no suenen naturales. Expresiones tales como "la policía puso bajo sello" o "durante el periodo de flagrancia" no me han sonado cercanas porque en nuestro castellano decimos "la policía puso bajo custodia" o "precintó" -según el caso- y "durante el flagrante delito", si acaso. Males menores, cierto, pero que creo que se podrían haber evitado poniendo un poco más de mimo. Me ha chocado también la expresión "degustar un plato muy roborativo", la cual no digo que no pueda ser correcta, pero en un libro donde el lenguaje es en todo momento coloquial la palabra "roborativo" aplicada a un plato de comida no resulta la más natural. 


En definitiva, Clavos en el corazón es una buena novela policíaca. Realista, veraz, coherente, sin trampas; bien planteada y mejor resuelta y que se lee con agrado, pero en la que he echado en falta una traducción más acertada y una mayor voluntad de crear suspense. 


viernes, 14 de febrero de 2014

Sorteo en el blog pero... ¿"Parles català"?

¡Muy buenas a todos!

Después de unas semanas de mucho ajetreo en lo personal y de inactividad bloguera, al fin regreso y con un sorteo. Y no, no es por el Día de los Enamorados, sorry, y además es bastante restringido, como ahora veréis, pero así son las cosas.

Os cuento. Sigo una página de literatura (qué raro, ¿no?) en catalán (?). Para los que no lo sepáis, soy andaluza y no entiendo ni jota del catalán pero, qué queréis que os diga, si es de libros y es interesante... como si está escrita en chino; además no es tan difícil entenderlo si la noticia es breve y siempre se puede echar mano del traductor de Google.

La página se llama L´illa dels llibres y en diciembre del año pasado hicieron un sorteo estupendo en el que regalaban varios lotes de libros, algunos en castellano y la mayoría en catalán. Luego había uno que estaba compuesto por dos libros de Ediciones B, uno en catalán y otro en castellano, y fue el que me tocó a mí.

El caso es que los libros no llegaban. Sabía por los organizadores del sorteo que todos los ganadores ya los habían recibido, pero a mí seguían sin llegarme. Tengo que decir que L'illa dels llibres se ha portado maravillosamente (no puedo decir lo mismo de otros sorteos, algún día os contaré una experiencia que tuve) y no han parado de enviarme correos para ver si habían llegado los libros y de reclamárselos a la editorial.

Después de todo el periplo por fin llegaron hace dos días y al abrir el paquete me llevé dos sorpresas. La primera fue que el libro que debía venir en castellano venía en catalán (según el sorteo, El juego de Ender era en castellano); la segunda fue que venían dos libros más en castellano que no eran parte del sorteo.

Imagino que la editorial ha querido compensarme por el retraso en el envío y porque sabían que no hablaba catalán (cuando me apunté al sorteo especifiqué que a ser posible, concursaba solamente por los lotes en castellano). La verdad es que la editorial se ha portado, sabiendo que no hablo catalán, podían haberse evitado el envío de esos dos libros pero es evidente que son gente legal que ha querido cumplir con las bases del sorteo y a la vez contentarme a mí. Todo un detalle por su parte que agradezco muchísimo.


¿Pero qué hago yo con dos libros en catalán? ¿Los pongo en la estantería a acumular polvo? No me parece justo darles ese destino, los libros tienen que ser leídos y no van a serlo precisamente por mí porque, como comprenderéis, una cosa es leer un artículo en catalán y otra muy distinta leer una novela.

Así que, amigos y seguidores del blog, si parleu (¿se dice así?) catalán y os apetece leer alguno de estos libros podéis apuntaros porque los voy a sortear.

Como podéis ver en la fotografía los libros que voy a sortear son Les onades del destí (Las olas del destino), de Sarah Lark, y todo un clásico en el género de la ciencia ficción, El joc de L´ender (El juego de Ender), de Orson Scott Card.


Los únicos requisitos son ser seguidor del blog a día de hoy (es un regalo para mis seguidores, no para captar nuevos) y, por razones obvias, hablar catalán; y tan solo tenéis que dejar un comentario en esta entrada diciendo que queréis participar y especificar el orden de preferencia de los libros.

El sorteo empieza hoy y acaba el día 24 de este mismo mes y habrá dos ganadores, uno por cada libro. En los días siguientes lo celebraré y daré a conocer el resultado.

Y nada más, amigos. Siento que sea un sorteo tan restrictivo pero es que me pesan estos libros, no soporto la idea de que se queden sin leer.

Os deseo un feliz viernes a todos no sin antes agradecer a L'illa dels llibres y a Ediciones B su participación, al fin y al cabo, y aunque sin pretenderlo, este sorteo no existiría sin ellos.



lunes, 20 de enero de 2014

Tentando a la suerte... Lectura conjunta y sorteo de "Clavos en el corazón", de Danielle Thiéry

Qué débil es la carne y más cuando se me pone en el camino una novela negra o de misterio. 


Los blogs Libros que hay que leerEl Universo de los Libros organizan una lectura conjunta y un sorteo de diez ejemplares, cinco en cada blog, del libro Clavos en  el corazón, de Danielle Thiéry. 

El libro tiene una pinta estupenda, en Francia ha sido un éxito y además ya he leído algunas reseñas favorables, de manera que voy a probar suerte en el sorteo a ver si puedo participar en la lectura conjunta.

Si os ha picado la curiosidad podéis consultar las bases pinchando AQUÍ, y el enlace os llevará a la entrada de Libros que hay que leer, o AQUÍ, enlace de la entrada de El Universo de los Libros. También podéis acceder pinchando en el banner situado en el lateral derecho del blog.


El plazo para apuntarse a la lectura conjunta acaba el 20 de febrero pero el del sorteo acaba el 25 de enero, así que si el libro os parece interesante no os lo penséis demasiado.

¡Y que tengáis un feliz lunes!

lunes, 13 de enero de 2014

Reto "Eternos pendientes"



"Este autor es uno de mis eternos pendientes, a ver cuándo me pongo con él. Me ha gustado mucho tu reseña, bla, bla, bla...".

¿Cuántas veces hemos dicho esa frase? ¿Y cuántas le hemos puesto remedio? El blog O Meu Cartafol nos propone el reto perfecto para que se convierta de una vez en realidad. 

Como su propio nombre indica se trata de leer libros de esos autores que siempre tenemos apuntados y que por uno u otro motivo vamos dejando y dejando. Es un reto interesante y además muy asequible porque con dos autores y un libro por cada uno de ellos ya se considera cumplido. Ese es el mínimo pero como es lógico cada uno podrá elegir todos los que quiera según sus posibilidades.

Yo por lo pronto empiezo con dos y ya veré más adelante si puedo con más. Son dos pesos pesados que quiero leer desde hace mucho: Cormac McCarthy y Haruki Murakami

Con el primero tengo delito porque hará dos años que me compré La carretera y ahí está, criando telarañas. Al japonés le tengo más miedo, me gusta la literatura japonesa pero me da un poco de respeto ponerme con él -cosas que tiene una- así que si algún alma caritativa me quiere recomendar algún libro suyo que no espante demasiado a los principiantes se lo agradeceré mucho.

Aquí tenéis el enlace con las bases.

¿Qué os parece?

viernes, 10 de enero de 2014

Stoner



Stoner
© John Williams (1965)
© Editorial: Ediciones de Baile del Sol  
Colección: Narrativa 
© Traducción: Antonio Díez Fernández
3ª edición: diciembre de 2011
246 páginas
ISBN: 9788415019848

Cuando el escritor Ian McEwan leyó Stoner dijo que estaba sorprendido de que una novela tan buena hubiera podido pasar tan desapercibida durante tanto tiempo. No le faltaba razón porque es lo mismo que está bullendo en el sentir general de los lectores que se están acercando a la novela del escritor estadounidense John Williams. 

Yo me acerqué a la novela después de ver varias reseñas entusiastas de blogueros a los que sigo habitualmente, de no haber sido por eso igual me habría quedado en la mesa de los más vendidos de las librerías y me habría perdido esta soberbia novela (mis felicitaciones a Baile del Sol por contar con esta joya en su catálogo) de la que honestamente pienso que ni la portada tan anodina, ni el título, que no dice nada, le benefician en lo más mínimo. 

Pero ¿de qué va Stoner? Pues mirad, os lo voy a decir con una frase de Tom Hanks, sí, el mismo, el famosísimo actor: “Se trata simplemente de una novela sobre un tipo que va a la universidad y se convierte en un maestro. Pero es una de las cosas más fascinantes que jamás he encontrado.” 


Francamente, pese a todas las alabanzas que he leído de la crítica profesional sobre el libro, ninguna me ha parecido tan directa y acertada como la de Tom Hanks, porque en realidad eso es Stoner, la historia de un tipo que se convierte en maestro, así de simple y así de fascinante.

Varias cosas me han llamado la atención de la novela. La primera es la pericia del escritor al condensar en tan pocas páginas toda la vida de una persona. Hay escritores que para eso mismo habrían llenado 1000 páginas y probablemente les habría quedado un folletín de mucho cuidado, pero este hombre ha sido capaz de hacerlo gracias al detalle preciso, al uso más que concreto (que no simple) de los sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios... Una prosa eficaz, la más adecuada, la perfecta elección de las palabras y la perfecta conjugación de frases consiguen que se llegue a transmitir toda la vida de un personaje en un libro que no llega ni a las 250 páginas. Y eso no es solo economía del lenguaje, porque se puede economizar pero no acertar en la elección del vocabulario, es sentir que ninguna palabra podría haber sido más acertada que la escrita, sentir que ninguna otra expresaría de forma tan clara lo narrado. Desde aquí me gustaría felicitar también al traductor de la novela porque os puedo asegurar que no me he encontrado ninguna palabra ni expresión que sonara fuera de lugar, de manera que también un bravo para él.

Stoner es una historia sencilla, escrita de forma amena, entretenida, fluida, y además fácil de leer, y con todos esos atributos que para muchos ya serían suficientes para tildar una novela como de mediocre, siente el lector sin embargo que tiene en sus manos un libro con sabor a buena literatura, lo que demuestra que no hacen falta frases despampanantes para lograr una buena novela, lo que hace falta es talento y buena técnica, y sin duda John Williams los posee.

Pero la mayor genialidad de Stoner es precisamente su personaje, William, cuyo apellido da vida al título; y aquí sí que me atrevería a ir más allá. Para muchos las novelas de personajes son las buenas novelas de verdad, y si esto es así, Stoner es entonces una obra maestra. Y no deja de ser irónico porque el protagonista es un tipo de un gris apagado, anodino, triste, cobarde, resignado, acomodadizo. Un personaje que parece puesto para verlas venir y aguantarlas sin más, sin reaccionar, carente de interés y entusiasmo excepto por la literatura; con un carácter que parece impropio de una persona curtida en el mundo de las letras pero que no es sino un fiel reflejo de su pasado, herencia de sus padres, de esa tierra que le dejó para siempre una impronta de granjero del Missouri más profundo y deprimido.

Pero William Stoner es algo más, y ahí radica la grandeza del personaje, porque esa especie de acomodo también le sirve para encarar con una inmensa dignidad los palos que le da la vida (sublime cómo se enfrenta a su enfermedad), una persona que en un momento dado sí supo reaccionar al abandonar sus estudios de agricultura por los de literatura. Un personaje que en el fondo todo lo hace por amor, la causa más noble por la que se puede hacer algo en esta vida, amor a la literatura, sí, pero amor al fin y al cabo.

Además Stoner es un tipo íntegro y noble y lo demuestra, una vez más, por amor a su profesión. El ejemplo más claro de esa integridad se refleja en una de las escenas más soberbias, fascinantes y con más ritmo narrativo de toda la novela en la cual se enfrenta, aunque sea de un modo muy particular, por causa de un alumno a sus compañeros de departamento aun sabiendo lo negativo que eso puede resultar para su carrera. El amor a la literatura volverá a triunfar nuevamente sobre el amor carnal que siente por una amante en la que encuentra una vía de escape a su fracasado matrimonio. El amor, siempre el amor... pero en este caso al que siente como el más poderoso: su profesión, sus letras. El amor también está presente cuando conoce a su esposa, en la relación con su hija, un personaje que te encoge el corazón porque la sigues desde que nació y cuando ves en lo que se ha convertido, en otra víctima más de las circunstancias, sientes una lástima infinita.

El final del libro es una maravilla. Es un final tan esperado como trágico y tan emotivo que sobrecoge. Contenido como toda la prosa del autor pero narrado con tanta musicalidad, tanta poesía y tanto lirismo que el nudo en la garganta no hay quien te lo quite.

Stoner es una lectura triste pero entrañable, corta pero intensa. Soberbiamente narrada, reflejo de un estado de ánimo de eterna melancolía y con un desenlace sublime. De verdad, hacedme caso: Stoner es un prodigio. 



viernes, 20 de diciembre de 2013

La otra mecanógrafa

La otra mecanógrafa

Suzanne Rindell
Editorial: Lumen (marzo 2013)
Traducción: Aurora Echevarría Pérez
Ficción moderna y contemporánea
ISBN: 9788426421319
384 páginas


Sinopsis editorial

En 1922, la jornada laboral en la comisaría del distrito del Lower East Side, en Nueva York, transcurre al ritmo impuesto por una nueva ley que prohíbe la producción, venta y transporte de bebidas alcohólicas.
El trabajo se va acumulando, pero Rose Baker no se queja: es mecanógrafa de profesión y su tarea consiste en escuchar y reproducir fielmente las palabras de los criminales que cada día desfilan por el edificio. Robos, sobornos y delitos de sangre son su pan de cada día, así que parece una mujer difícil de impresionar, pero todo cambia la mañana en que Odalie entra a formar parte del equipo: mientras Rose lleva el pelo castaño recogido en un discreto moño, Odalie se atreve a estrenar melena a la garçonne, a fumar y a frecuentar los mejores restaurantes, sin preocuparse demasiado por la cuenta. Su mirada fascina a hombres y mujeres, y Rose cae en sus redes, viviendo con ella los placeres ocultos que reserva la ciudad de Nueva York a quien sabe disfrutar de lo bueno.
¿Qué es mentira y qué verdad en la vida de Odalie? Habrá que leer hasta la última página para entender un juego perverso, deudor de la novela negra y del mejor cine, que el talento de Suzanne Rindell convierte en gran literatura.


La otra mecanógrafa es la primera novela de Suzanne Rindell, escritora norteamericana de la que poca información puedo ofrecer porque no se dice gran cosa de ella en el libro. Lo que sí se puede apreciar de la fotografía es que además de joven es de las escritoras más guapas que he visto (momento frivolidad al canto). Cuando vi este libro entre las novedades de Lumen me llamó la atención, no solo porque los libros de esta editorial casi siempre despiertan ese interés en mí sino porque la sinopsis me resultó realmente atractiva, pero sucede que con frecuencia intento ser cauta y no me lanzo a la caza y captura hasta que no me encuentro con alguna reseña positiva de alguien que me merezca confianza, y es ahí cuando entra en juego la maravillosa reseña de Carmina en su blog De tinta en vena y que os invito a leer porque Carmina escribe de maravilla.

Empezaré diciendo que el libro en su conjunto me ha gustado mucho aunque ha habido un par de cosas que no me han terminado de convencer, sin embargo me parece que para ser una primera novela y al tratarse de una escritora tan joven la historia está más que conseguida.


La historia la narra la protagonista, Rose, en primera persona. Nos va relatando su trabajo diario como mecanógrafa en la comisaría, nos cuenta que se crió en un orfanato, nos da pistas de que su situación actual es bastante extraña (¿está loca?, ¿presa?, ¿dónde?) y cómo su insípida existencia dio un giro radical cuando entró en escena ese personaje arrollador que es Odalie: la otra mecanógrafa. Casi todo en este libro es narración y los diálogos tienen poca presencia, algo bastante usual en las novelas narradas en primera persona y que a mí particularmente me fascinan. La forma de narrar de esta escritora me ha gustado muchísimo. Me ha resultado excelente su modo de retratar el ambiente de los años 20 y es realmente buena preparando y creando los momentos de tensión psicológica, de intriga. Sin embargo es en la estructura del libro donde a mi parecer la novela flaquea un poco. Me explico. La narradora desde prácticamente el principio de la novela anticipa, es decir, nos dice que algo pasó con Odalie, así que el lector ya sabe que algo ha pasado pero no sabe qué y está deseando saberlo, y digamos que hasta bien avanzado el libro la autora consigue su propósito y tiene al lector completamente rendido a sus pies deseando saber qué es lo que ocurrió. 


Sin embargo llega un momento del libro en el que las protagonistas (Rose y Odalie) se van de viaje y entran en juego nuevos personajes, y es aquí donde empecé a mosquearme. Que un autor te saque de sopetón del ambiente en el que te ha metido durante tantas páginas justo cuando ya crees que es el momento de saber algo más -de que se vayan descubriendo cosas- y te presente nuevos personajes y otra vez nuevas descripciones de ambientes… pues es como si te echaran por encima un jarro de agua fría. Seguí leyendo obviamente (aunque algo mosqueada) porque quería saber a dónde iba a ir a parar esa extraña relación entre las dos mecanógrafas; porque esa es otra: la narradora juega en todo momento con una especie de ambigüedad sexual que a mí por lo menos me ha tenido muy intrigada. Y aunque "mosca" no te queda más remedio que seguir leyendo si quieres saber qué es lo que ha ocurrido y porque, dicho sea de paso, esta mujer escribe tan bien que hasta su lista de la compra sería interesante de leer. 


Pasadas otras tantas páginas volví a reconciliarme con la novela, más que nada porque uno de los nuevos personajes secundarios -uno de los que descubrimos en ese viaje- da mucho juego y vuelve a incrementar la tensión en la historia (de hecho, al final va a tener mucho protagonismo) y además de todo, las dos protagonistas acaban su viaje y regresan a su rutina diaria, que es la que verdaderamente intriga al lector y de la que nuca debió haber salido. Hay otra cosa que tampoco me ha terminado de convencer y es que en un momento dado la autora nos planta una escena sabrosísima entre el teniente de la comisaría y Rose, la protagonista, y todo indica que va a llevarnos a alguna parte y sin embargo no conduce a nada, y francamente, me habría encantado que así fuera porque está planteada de forma tan resultona la relación entre ambos que creo que se le podría haber sacado mucho más partido y el lector sin duda lo habría agradecido.


Estos pequeños fallos que le he encontrado a la historia (ese viaje que podría haberse evitado y ese dejar al lector con la miel en los labios con las escenas entre el teniente y Rose que no conducen a ninguna parte) me hicieron pensar durante la lectura que la autora tenía una idea brillante que hasta bien entrada la novela la supo aprovechar magníficamente pero que llegado el momento de avanzar ni sabía dónde se había metido ni cómo iba a salir de ahí, quedándome la sensación de que iba como a la deriva por derroteros poco acertados a ver qué pasaba, algo así como si no tuviera la trama perfectamente estructurada antes de empezar a escribir el libro.


El libro vuelve a resurgir cuando las protagonistas regresan del viaje (y estoy cansina hoy porque eso ya lo he dicho) y se desarrolla correctamente hasta que... Y aquí viene el último pero: hasta que llega el final. Un final que no ha hecho más que corroborar las dudas que los fallos que he señalado me hicieron temer: que la misma autora se podría haber perdido entre su propio libro y no sabía cómo salir de ahí. Veréis, el final no es que sea malo ni desacorde con el devenir de la historia pero no es un final de órdago, no es de esos que te quitan el hipo; creo que tanto y tanto anticipar ha jugado en su contra porque el lector espera lo más y luego se queda... un pelín desinflado. No quiero dar más pistas porque corro el riesgo de destripar la novela pero me ha recordado a una famosísima película de intriga de los noventa en la que el final dio mucho que hablar porque cada uno daba su versión de los hechos, nadie tenía claro qué era verdad, qué era mentira, si era ésta o era aquélla… O eso o que yo soy muy tonta y no he sabido entenderlo, que también puede ser.


Igual he sido demasiado tiquismiquis con el libro porque lo cierto es que la novela en su conjunto es bastante buena; su prosa es elegante sin caer nunca en el adorno excesivo, la recreación del ambiente es de diez y las personalidades de las protagonistas, sobre todo la de Rose, son fascinantes; es solo que creo que de haber pulido un poquito más la estructura del libro y de haber cerrado con un final más certero, la historia habría sido redonda del todo. 



   


martes, 19 de noviembre de 2013

Cartas de Jane Austen



Cartas de Jane Austen

1ª Edición íntegra en castellano
Editorial dÉpoca, 2012 
© Traducción: Eva María González Pardo
© Introducción y Apéndice: Susanna González
Ilustración de cubierta original para esta edición: Miguel G. Díaz
ISBN: 978-84-938972-5-3


Antes de abordar esta reseña -aunque más que una reseña me ha quedado una especie de recomendación- quiero daros las gracias por la cantidad de comentarios que me dejasteis en mi entrada anterior. De verdad que no tengo palabras para expresar mi agradecimiento ante tantas muestras de cariño. Un millón de gracias a todos por estar y seguir ahí, hacéis que todo sea mucho más fácil.



Y entrando ya en faena me gustaría compartir con vosotros mi opinión sobre un libro que es una auténtica maravilla. No es un libro de ficción, que es el género que ocupa la mayor parte de mis horas lectoras; es un epistolario, una especie de antología que recoge las ciento sesenta y una cartas de las más de dos mil que se cree que escribió Jane Austen. La particularidad de este libro es que es el primero escrito en castellano que recoge la totalidad de esas cartas, la primera versión íntegra de las mismas en lengua castellana, hito que tenemos que agradecer a la editorial dÉpoca que ha realizado una labor titánica con este libro (los que lo tenéis seguro que sabéis que no estoy exagerando). Esta editorial pretende rescatar del olvido joyas clásicas y darlas a conocer en lengua castellana, y, en mi opinión, dentro de su breve pero exquisito catálogo, este libro es "la joya de la corona".

Se trata de una edición bellísima e ilustrada en su parte final (lo que le confiere un valor añadido) que rezuma respeto y cariño por la novelista inglesa por los cuatro costados; respeto y cariño que ya atisbamos desde el exterior del libro, con solo echarle un vistazo. Desde la preciosa ilustración de la cubierta realizada para la ocasión por Miguel G. Díaz hasta detalles como el incluir como obsequio con el libro un marcapáginas personalizado y una lámina réplica de la ilustración de la portada son ya motivos suficientes para atraer la mirada del lector que además sea un poco fetichista y disfrute no solo del interior de los libros sino también de su exterior y de todos esos detalles accesorios, aunque no por eso poco importantes; porque para qué me voy a engañar: me fijo, y mucho, en esos detalles. ¿Acaso una encuadernación atractiva y unos acabados perfectos, o esas hojas que huelen a tinta no constituyen ya per se motivo suficiente para interesarse por un libro? 

Las cartas están dirigidas a sus familiares y personas más allegadas (hermanos, sobrinos...) aunque la mayoría de la correspondencia es entre Jane Austen y la que fue su mejor amiga y confidente y que no es otra que su hermana Cassandra. Y como en cualquier conversación entre hermanas o amigas, los temas contenidos en sus cartas constituyen básicamente su día a día: asuntos inocentes y cuestiones "aparentemente banales" como los vestidos, las fiestas o los amoríos; pero también sus preocupaciones, el amor por los suyos o sus inquietudes. Al tratarse de correspondencia de carácter familiar y personal su estilo es extremadamente sencillo y las palabras fluyen espontáneas y con una naturalidad desprovista de los artificios técnicos que se utilizan cuando se escribe una novela, es casi como escuchar una conversación privada, donde no se busca el valor estético ni la palabra adecuada. Pese a todo no podemos olvidar que las cartas no las escribe una persona cualquiera sino una de las novelistas más conocidas y reconocidas de habla inglesa de todos los tiempos, por lo que incluso sin la pretensión de crear literatura en las cartas, en cierto modo Jane Austen la crea.

A través de la correspondencia que contiene el libro conoceremos una gran cantidad de anécdotas y curiosidades de la vida de la escritora, datos de carácter eminentemente biográfico en los que también hay alusión a sus novelas o a los personajes que las pueblan, lo que será del agrado de los lectores aficionados a su obra que podrán conocer de primera mano la fuente de inspiración de su libros.


Son tantos los nombres, lugares y situaciones que aparecen en las cartas que de no ser por las notas explicativas que contiene el libro correríamos el riesgo de "perdernos" en su lectura. Por ello y aunque tal cantidad de información pueda parecer apabullante, el esfuerzo realizado por la editorial incluyendo tantas notas a pie de página, introducciones que preceden a cada una de las seis secciones en que se divide el libro o un extenso apéndice que contiene varios índices (cronológico, de nombres, topográfico...), en mi opinión se hace indispensable para situar al lector correctamente en tiempo, lugar y contexto a la hora de sumergirse en la lectura de las cartas. No obstante, el lector que prefiera leerlo de la forma más parecida a una novela siempre tendrá la opción de pasar de puntillas sobre la información adicional y leer directamente las cartas pero, sinceramente, sería una lástima perderse todas esas aclaraciones que tanta información nos ofrecen sobre la escritora y que considero indispensables para, en palabras de la editorial, conocer no solo a la Jane Austen novelista sino a la Jane Austen mujer.

Os voy a confesar una cosa: no he sido nunca una entusiasta de Jane Austen (tampoco una detractora). De hecho, empecé a leerla muy tarde, lo que tampoco significa que no conociera su obra; es simplemente que soy poco dada a la literatura romántica y básicamente la idea que tenía de sus novelas era la que me había transmitido el cine, una idea que ahora se me antoja errónea al comprobar con sumo agrado que Jane Austen ni era frívola ni era una escritora de ñoñerías para mujeres, muy al contrario, de su correspondencia se evidencia una personalidad bastante alejada de lo que sería el perfil "ideal" de la mujer  de la época. 

Es un libro que recomiendo encarecidamente a todos los seguidores de la novelista inglesa y por supuesto a los estudiosos de su obra, para quienes lo considero además indispensable por la labor de recopilación de información que nos ofrece la editorial. Sin embargo creo que no hace falta ser un ferviente seguidor de Jane Austen ni pertenecer al fenómeno de la "Austenmanía" para disfrutar del libro, por lo que los lectores curiosos o los que gusten de conocer la parcela más íntima de los grandes escritores también podrán disfrutar de él. 

Así que no os quedéis solo en los bailes, en los vestidos o en los cotilleos diarios que se contaban las hermanas Austen; procurad absorber su delicadeza, su ingenio, su humanidad, su interior; en suma, su evolución como mujer y, cómo no, su astuto y maravilloso sentido del humor, ese del que hacía gala en sus novelas y que afortunadamente descubro gracias a estas cartas que no era impostado para sus obras de ficción sino que era innato en la novelista: 

"Haré todo lo posible para hacer la presente carta más digna de tu aprobación que la última que te escribí; fue tan sosa que creo que el señor Marshall no debería haberte cobrado por el franqueo”. (pág. 95)

Normalmente en mis reseñas me limito a mostrar una imagen de la portada del libro pero esta vez, como podéis comprobar, he incluido varias fotografías; pienso que al tratarse de un libro ilustrado y venir acompañado de esos obsequios tan de agradecer son necesarias las imágenes, aunque mis dotes como fotógrafa dejan mucho que desear y os garantizo que al natural las imágenes ganan mucho. Espero que las disfrutéis.

¡Y feliz martes a todos!